31.10.10

Excusatio petita, accusatio non manifesta (de El blog de Fernando Sanchez Drago)

¡Qué barbaridad! ¡La que se ha armado! Efecto mariposa, tormentas en vaso de agua, mosquitos muertos a cañonazos.¿Un artículo aclaratorio y exculpatorio? En mi vida me he visto en tal aprieto… ¿Cómo escribir sobre lo insignificante? ¿Cómo narrar lo que nunca sucedió? ¿Cómo pedir disculpas donde no existe la culpa?
Medio mundo tiene el If de Kipling en la cabecera de su cama o en el corazón de su imaginario. Yo también. Decía aquel poema: Si conserváis la calma mientras todos la cabeza perdieron y os censuran
No es la primera vez que me implican en avisperos como éste. De niño también lo hacían. Estoy acostumbrado.
Ante todo, una pregunta ingenua: ¿por qué la práctica totalidad de las cabeceras mediáticas que me ponen en solfa lo son de un determinado signo ideológico?
Y otra: ¿por qué lo hacen ahora y no en el momento en que, tras la aparición del libro, Albert Boadella fuimos pasando de periodista en periodista, de radio en radio, de tele en tele, de ciudad en ciudad, y nadie, por muy progre que fuese, dijo lo que ahora, algunos, dicen?
Dios los cría… lleva siete semanas en la calle. Se ha vendido bien. Ha salido ya la segunda edición. Muchos han sido sus lectores. Nadie, que yo sepa, se había hecho eco, hasta ayer, de lo que ahora mueve a escándalo. A mi correo, a mi teléfono, a mis ojos y a mis oídos, en público y en privado, han ido llegando comentarios de los lectores. Todos, sin una sola excepción, eran y son elogiosos. Ninguno, sin una sola excepción, menciona la trivial, hiperbólica, epatante y muy literaria y literaturizada anécdota convertida en casus belli.
Dos observaciones…
Primera: esa anécdota ya había sido referida por mí, al hilo de los últimos cuarenta y siete años, en infinidad de conversaciones privadas, de entrevistas públicas y de algún que otro libro. Puedo demostrarlo. Mi familia, mis amigos y mis lectores ya la conocían. Nunca motivó reproche alguno. Sólo risas.
Segunda: cuando allá por el mes de marzo volví, de pasada, a contarla en presencia de mi amigo Albert, había varias personas delante… Los dos editores del libro, un redactor de una de las dos editoriales que lo publican y mi mujer, Naoko. Quizá, también, no lo recuerdo, Dolors, la gentil esposa de Boadella. El texto, que en su origen era exclusivamente oral y, por ello, de verba volant, pasó después por muchas manos: las de quien lo transcribió, las de quien -recortándolo, ordenándolo y corrigiéndolo- se encargó de darle definitiva forma, las de las gentes de Planeta y Áltera, las de los correctores de pruebas y las de algunas personas queridas y cercanas. Nadie formuló objeción alguna. Nadie se fijó en los párrafos incriminados. Son éstos una gota insignificante en el océano de un libro que habla de cosas infinitamente más serias y, puestos a buscar motivos de escándalo para los guardianes del templo de la corrección política, mucho más susceptibles de verse arrastradas al ojo del tifón del alboroto.
Y ahora, sin literatura, sin hipérbole, sin tropos, sin adornos de narrador, la anécdota…La verdad, toda la verdad y nada más que la verdad.
¿Qué sucedió aquella noche del otoño de 1967 en el vestíbulo de la estación de Ikebúkuro de Tokio?
Yo volvía a casa desde la redacción de la NHK, en la que como periodista trabajaba. Crucé junto a un grupo de chicos y chicas, muy arregladitos todos, sobre todo ellas. Es verdad que lucían minifalda, taconazos y maquillaje atrevido. Eso era usual entre las jovencitas japonesas. Lo sigue siendo ahora.
Pasé a su lado. Se rieron. Una de ellas me guiñó un ojo. Me detuve. Charlé un poco, en torpe inglés por ambas partes, con los unos y con las otras. Congeniamos. Nos fuimos a tomar un café al barcito que aparece en el relato. Estaba junto a la estación. Nos demoramos allí una media hora. Charlábamos. Reíamos. Gastábamos bromas. Eran muy curiosos. Había, por aquel entonces, muy pocos extranjeros en Japón.
Es verdad que dos de las chicas coqueteaban conmigo y que lo hacían, aunque no durante todo el tiempo, turnándose en sus idas y venidas al lavabo. No sé por qué. Quizá para retocarse el maquillaje.
Sus amigos estaban delante, desperdigados por las cuatro mesas que allí había. Todo fue inocente y amistoso. Apenas hubo contacto físico: cogernos de la mano, mirarnos a los ojos, algún beso furtivo en la mejilla… A eso me refería con lo de trajinar, no a lo otro. Honni soit qui mal y pense…Y eran ellas, siempre ellas, quienes tomaban la iniciativa.
Es cierto que les pedí el teléfono. Es cierto que me lo dieron. Es cierto que al día siguiente llamé, y era falso.
También es cierto que me gustaron y me excitaron. ¿A quién no? Eran monísimas, simpatiquísimas y coquetísimas.
No tenían trece años. Eso es seguro, porque trabajaban, o eso me dijeron, en una empresa. Todo el mundo, en Japón, parece mucho más joven de lo que es, y aquellas chicas no eran excepción a la regla. Es muy difícil calcular la edad de un japonés. A ellos también les cuesta trabajo calcular la nuestra.
¿Por qué les asigné esa edad? Por nada importante. Era una forma de hablar y un pellizco de pimienta en mi relato. Lo mismo podía haber dicho doce, o quince, o dieciocho.
Menos mal, en todo caso, que no dije doce, sino trece, porque ésa es la edad de consentimiento sexual tanto en Japón como en España. Consulte el código vigente quien no lo sepa (artículos 119 y 120, creo. Lo he mirado en Wikipedia). ¿O sí lo saben quienes me acusan de haber cometido un delito que es, por definición e imperativo de la ley, en este caso, a tenor de mi comentario, imposible?
En 1995 el límite se fijaba en doce años.
Cuando yo, en el texto mirado ahora con lupa de inquisidor, menciono esa palabra -delito- y aseguro, entre risas, que ya puedo confesarlo porque está prescrito, estoy recurriendo a algo que quizá mis detractores no conozcan: la ironía y, de paso, el sentido del humor. ¿Debería haberlo entrecomillado? Quizá, porque entre comillas iba, pero ese signo de puntuación no tiene correlato en la lengua hablada. Era sólo una simple alusión, en clave (insisto) irónica, a algo que el discurso oficial de la corrección política y el puritanismo lingüístico imperante en el mundo de hoy ha convertido en tópico.
¿Hablar de lolitas? ¡Oh, que escándalo! ¿No lo hizo Nabokov, responsable de que esa palabra, tan gráfica, se convirtiera en neologismo universal? ¿No lo hace con frecuencia todo el mundo, varón o mujer que sea? ¿Y las teenagers? ¿Y las nínfulas, de las que tanto hablaba Umbral, escritor de grata memoria en este periódico?
¡Horrible pecado de lesa lingüística! Que dé un paso al frente quien esté libre de él. Sospecho que nadie lo hará.
Una vez dicho todo esto, y para zanjar el estúpido debate abierto por la maledicencia, la hipocresía, el sectarismo y el sensacionalismo en torno a una nimiedad, añado, de corazón, que, si a alguien que no sea un chacal, sino una persona decente, ha ofendido mi comentario, le brindo mis disculpas -los escritores, eso es cierto, tenemos la lengua muy larga- y le pido perdón.
¿Cómo no voy a hacerlo si mil veces he dicho y he escrito, en nombre de Buda, de Jesús y de tantos otros, y de mí mismo, que eso, el perdón, honra no sólo a quien lo da, sino también a quien lo recibe?
Juro, además, por mi honor, y por si alguien lo considerase necesario, que nunca, en ningún lugar, fuera de los juegos de mi infancia, he tenido trato erótico de ningún tipo con personas menores de edad.
Lo que, en cambio, no puedo decir es mea culpa, porque ni la hubo ni yo, en consecuencia, me siento culpable.
Ahí va mi mano abierta. Estréchela quien lo desee.

(extraido de http://www.sanchezdrago.com/blog/?cat=1)

30.10.10

29 de Octubre: fecha memorable

Esta fecha implica el punto de partida de un proceso revolucionario de formulación de la primigenia, autentica y única Falange. Una falange inacabada, y congelada en el tiempo por los enemigos del nacionalsindicalismo, por los mas reaccionarios ultraconservadores, por los incapaces de construir nada, de innovar nada, de andar su propio camino, de ser protagonistas de la Historia que les ha tocado vivir. 

Fetichistas y malos imitadores reproducen, cual papagayos, frases y conceptos que no entienden. Maniqueos incapaces de comprender el sentido ecléctico, superador, unificador entre españoles, de la verdadera Falange. Siervos de la reacción al servicio de su amo el Estado, de sus intereses espurios de partido, de sus beneficios económicos robados a las trabajadores, guardia pretoriana de la porra del ultracapitalismo y la mas ultramontana y carca derecha explotadora y rancia. 

Por estos ideales moría hoy, asesinado, Ramiro Ledesma Ramos a quien se une, en la lucha por le emancipacion y los derechos de los trabajadores, Marcelino Camacho, fundador, junto a algunos auténticos falangistas, de las Comisiones Obreras. 

Desde estas lineas les rindo mi homenaje.

28.10.10

Contenido integro de la PRESENTACION en Infonacional del NUEVO LIBRO: LA RECONQUISTA DEL ESTADO

 ENTREVISTA (pincha aqui)

Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.

Abraham Lincoln

26.10.10

Sánchez Dragó reconoce en su último libro que se acostó con dos niñas de 13 años (www.lavanguardia.es)


El escritor y presentador de televisión se jacta de explicarlo ahora porque "el crimen ya ha prescrito"

"Dios los cría… y ellos hablan de sexo, drogas, España, corrupción…" éste es el título con el que Planeta presenta el libro que recoge las conversaciones del escritor Fernando Sánchez Dragó y el dramaturgo Albert Boadella. El diálogo llega a su punto culminante, en cuanto a polémica se refiere, en la página 164, cuando Dragó no duda en reconocer que, en 1967, se topó en Tokio "con dos lolitas".

La descripción del encuentro no tiene desperdicio. Dragó explica que eran de "ésas – ahora hay muchas – que se visten como zorritas, con los labios pintados, carmín, rímel, tacones, minifalda…". Él salía del metro y se las encontró de frente, siempre según su relato. El presentador de televisión sigue narrando su "peripecia" dando detalles: se las llevó a un bar cercano y… "las muy putas se pusieron a turnarse".

El autor, que califica el encuentro de "partida de ping-pong", se jacta de explicarlo ahora porque "el crimen ya ha prescrito", aunque asegura que "las delincuentes eran ellas". A Dragó no le importa reconocer que "si en aquel momento me hubieran pedido que firmara un cheque por el total del poco dinero que tenía entonces, lo hubiese firmado sin pestañear".

Albert Boadella parece querer cambiar de tema "para hablar de otra cosa", pero justo antes le da las gracias porque "es una suerte que existan buenas personas como tú que prueban esas cosas y las explican". Una amabilidad que, seguramente, se podría haber ahorrado. Al menos, si quería seguir teniendo el respeto de sus lectores.

18.10.10

La Noria

El pasado jueves se puso en contacto conmigo una periodista de La Noria para solicitarme una entrevista para emitir en el programa del sábado pasado, antes del debate que, sobre el abucheo monumental a Zapatero, se iba a desarrollar en el transcurso del programa.

Me aseguraron que habían entrevistado a una persona del PP, otra del PSOE y a mí. Cuando hube realizado la entrevista, cuyo contenido responde básicamente a las mismas argumentaciones del artículo publicado aquí debajo ("El protocolo existe") me preguntó una de las periodistas qué "título" quería que se colocase bajo mi nombre en televisión. Que si podía colocar el de ex secretario nacional de acción política de La Falange. Mi respuesta, naturalmente, FUE QUE NO. Que ya nada tenía que ver con esta organización de la que dimití el otoño pasado, dato éste que conocían perfectamente. Quedamos pues en que pondrían simplemente "Politólogo", que lo soy.

Me mintieron en todo. No hubo entrevista de nadie del PP. Cortaron la mía por donde les pareció y se ofreció la imagen, FALSA Y MANIPULADA, de que mi postura era, básicamente, la misma de las gentes del Partido Popular. Vamos, la de la derecha. Y la extrema derecha. Y la Falange. O sea, "los fascistas". Todos así en el mismo saco al margen de la postura real de cada uno y, en este caso concreto, de la mía. Por ello colocaron, de forma artera y deliberadamente manipuladora, el rótulo de FE-La Falange que yo les había prohibido expresamente.

Nada nuevo en este programa empeñado en tergiversar y bipolarizar todas las opiniones del pensamiento libre para etiquetarlas siempre como de derechas o de izquierdas. Obsesionado en dar la imagen de que nada existe más allá de su maniqueísmo manipulador. Cuando "Ser de izquierdas es, como ser de derechas, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la hemiplejia moral" (José Ortega y Gasset dixit)

14.10.10

El protocolo existe

La ministra de Defensa, Carme Chacón, ha sugerido -tras el abucheo que se pudo oír durante el homenaje a los caídos en el transcurso del desfile de las Fuerzas Armadas, el pasado 12 de octubre- la idea de promover un determinado protocolo de actuación para garantizar el respeto del público durante los actos de la Fiesta Nacional.
 
Resulta evidente que cualquier ciudadano español, por disconforme que esté con el gobierno de turno o con la eterna Corona, imperecedera y paradójimamente caducada, ha de saber cuándo protestar y cuándo guardar silencio; cuándo y a quién se critica y cuál es la consecuencia de sus propios actos. 

Vociferar, berrear y vilipendiar durante horas no es el resultado espontáneo y fresco de una muchedumbre cabreada: es el resultado de una consigna estratégica y deliberadamente preparada. Y, sin embargo, sin calcular sus costes y sus consecuencias

La consecuencia más evidente es que en el transcurso de la izada de la Bandera Nacional, mientras sonaban los acordes del Himno Nacional, y cuando se hacía la ofrenda a los Caídos con su correspondiente himno, un grupo, más o menos numeroso, ensuciaba su solemne simbolismo y su venerable memoria con sus berridos enfervorizados y teledirigidos por una oposición para la que, ya lo ha demostrado, vale todo con tal de obtener el poder.

La ministra Chacón, en la línea del represor gobierno al que pertenece, está ideando una nueva forma de prohibir. Un ingenioso protocolo de aplicación, parece que exclusiva, durante los actos de la "Fiesta Nacional". 

La libertad de expresión no está reñida con el respeto a los símbolos que a todos debieran representarnos. Con el homenaje de silencio y fervor que se merecen todos nuestros muertos. Ni está bien utilizar, en el peor sentido de la palabra, himnos , bandera y caídos, de todos los españoles, para beneficio personal. 

En todo caso, no trate la ministra, al susurro de "mande firmes, capitán", la creación de nuevos protocolos para la opresión. El protocolo ya existe y se llama Código Penal. Multirreformado por cada nuevo gobierno que asciende al poder. De este modo: 

El artículo 504castiga los delitos contra las instituciones del Estado. El 543 los Ultrajes a España. El artículo 544 y ss. del Código Penal se ocupan de los delitos contra el orden público y el 557 y siguientes de los desórdenes públicos. 

No fabule más, señora ministra. No más leyes para la opresión y el silencio de quien discrepe. No hacen falta más. El protocolo existe.

Y a ustedes, señores del PP, no sigan perdiendo los papeles para suplir su incompetencia y cobardía con algaradas y ofensas de taberna. Porque al final, son nuestros símbolos, nuestros muertos y sus familias, los que resultan insultados. También en esto es viejo el protocolo.