30.9.09

Apostato

De quienes se dicen patriotas y sólo son fachas...de mierda. De quienes, cual papagayos, sólo repiten las frases de nuestros más heroicos ancestros. De cuantos son "de los nuestros" y en realidad sólo son "muy suyos". De los que nunca han hecho otra cosa que medrar, al tiempo que "enmierdar-lo" todo. De los que cada vez que hablan, o que escriben, o que dan "conferencias" sobre tiempos que sólo vivieron de referencias de otros, sientan cátedra o hablan ex cáthedra, más papistas que el Papa, más chivatos que el perro de una obra, más traidores que Judas Iscariote y más falsos que un duro de madera.
Apostato, sí, de los que se dicen "referentes" del patriotismo y sólo son maestros de los separadores, de los escindidores, de los cobardes de toda la vida. Apostato de los imanes de la ortodoxia falangista, de los componentes de la amalgama fachista -que no fascista-, de los ondeadores de banderas lastradas por su propia existencia reptil y acobardada. Apostato, de los que siempre piden "unidad" y jamás se unieron a nada. De los murmuradores y cotillas. De los permanentes "sectores críticos" y destructivos, de los que nunca hicieron nada pero de todo hablan y despotrican. De los observadores sin compromiso.
Apostato, de los que siempre te llaman "camarada", cincuenta veces por minuto para, a renglón seguido, pedirte algo "por la cara". De los revolucionarios de salón y ciber, de los apóstoles de la lucha armada...en su play station, de los guerrilleros de cuarto de estar, de los "históricos"...de la confidencia y el chivateo policial.
Apostato, de los que se dicen quemados sin que jamás siquiera se encendieran. De los demócratas de nuevo cuño para que el sistema los acepte, sumisamente. De los patriotas "muy de derechas". De las derechas, de los de derechas. De los que esperan que los demás hagan algo...para criticarlo desde la comodidad de su anonimato y su camita. Apostato, de los propagadores de calumnias, los tergiversadores de la historia, los disfrazados de facha vomitivos, los que convierten en mierda todo lo que tocan, ya sea la religión, el ejército, la patria o la Camisa Azul.
Apostato de los tibios, los manipuladores, los fachas de bar y de festejo, los folclóricos, los autoproclamados intelectuales, de los creadores de siglas sin ton ni son, de los usurpadores, de los imitadores y de los canallas. Bajo cualquier bandera.
Apostato, de los "íntimos amigos" que siempre te "venden" lo que hacen...y hasta lo que no hacen. Los que te hacen creer que se lo debes todo porque "siempre estuvieron ahí". De los que pasan factura permanente. Los "fieles" y los "leales"...de sí mismos. De los que se meten en tu vida...para tratar de manipularla. De los inútiles, de las sanguijuelas y los convidados...a todo. De los que abusan de la buena fe y usan a las personas...hasta que dejan de interesarles.
Apostato.

Buscando otros espacios

En mi eterna búsqueda de la adecuada ubicación de uno, no dejo de explorar otros espacios, naturales o expresamente creados. Ando por el mundo buscando a los azules y es por eso que suelo moverme Entreazules. Los azules son, no se confunda nadie, los espacios abiertos del mar. Sí, de la mar salada, aquélla en la que se han ciscado centenares de generaciones antes de que yo empezara a frecuentarla. Y aunque siempre buceo "entre azules" a veces gusto de acompañarme de algún que otro rojo, desleído quizá, una especie de rosa pálido, mas con el mismo empeño y entusiasmo de aquéllos que lo dan todo por los amigos. Con esta descripción es obvio que no se hace llamar "camarada", palabro salvoconducto para estafadores, farsantes, hipócritas y traidores la mayor parte de las ocasiones. Pero esta es otra historia que, venir, viene al caso pues es una de las principales causas de que ande perpetuamente buscando otros espacios...donde poder expresarme, donde encontrar autenticidad, donde hallar la paz interior que ansío y persigo desde hace años.
En esta búsqueda encontré otros lugares, ocultos a la gran mayoría de los mortales. Silenciosos, para variar, donde el mayor ruido es el de las burbujas del aire al salir hacia la superficie. Bellísimos espacios cuya principal virtud es la ausencia de esperpénticas voces desgañitadas de argumentos manidos y contenidos vacuos. Espacios donde uno se reconcilia con la naturaleza...animal y vegetal, porque hacerlo con la naturaleza humana es harto absurdo e imposible.
He surcado los mares mas lejanos sobre ellos y bajo los mismos, en inmensos e irrepetibles azules. He cruzado espacios submarinos que ocupaban mantas, tiburones y otras miles de especies de cuyo nombre querría acordarme, mas no puedo, todavía. He profundizado y avanzado en las mejores técnicas del buceo y he descubierto que debajo del mar, apartado del ruido enfermizo y ensordecedor de lo terrestre, alejado de jaurías humanas y estraperlos cerebrales, se orienta uno mejor que en superficie, sin calles ni explanadas ni emboscadas. Se siente uno más libre y mas tranquilo y cuanto más abajo, mas lejos, mas difícil, cuanto mas bravo el mar y más oscuro, como en la vida misma, hay menos gente, más vida, más belleza, más organización y más limpieza.
Explorando otros mundos sigo y ando. Hallando compañeros de viaje...y de fatiga. Los encuentro entre azules o entre cualquier otro tono, con sus matices. Empezando de cero en casi todo. Hasta cobrar la pieza que me falta. Y lo digo sin peros ni dobleces. Al fin y al cabo es bien sabido que la murmuración es el desahogo de los cobardes.
Mala crianza la de los cuervos...

21.9.09

El "odio ideológico" o la historia de un linchamiento

Del blog de Carlos "el pollo"
Continúa en la Audiencia Provincial de Madrid la pantomima mediática que acorrala a un joven soldado español frente a las cuerdas de la discriminación ideológica. Discriminación, sí, la que sufre Josué Estébanez cada día por parte de todos los colectivos de guarros batasunos habidos y por haber; por parte de la mamaíta manipulada del "Santo Pollo" de la guarda; por parte del inútil subvencionado de Esteban Ibarra; por parte de quienes desde sus plataformas de comunicación y desinformación llevan a efecto un esperpéntico circo, un cobarde linchamiento público, una ofensa al Estado de Derecho, a la lógica, a la razón y a la inteligencia.

Sólo el odio les mueve a unos y otros de los antes mencionados. Unos y otros que son los mismos perros, muy perros, con distintos collares. Los mismos que alborotan y coaccionan, que insultan y amenazan en las puertas de la Audiencia Provincial, sin que la policía impida sus concentraciones ilegales en el transcurso de un juicio en el que el acusado se juega decenas de años en las cárceles de la democracia. Aquéllos que gritan "qué casualidad, qué casualidad que es un militar" sin que ninguna autoridad castrense intervenga ante semejante ofensa. Se aprovechan de que las autoridades "castrenses" están más bien "castradas" en la actualidad.

Su odio y su ignorancia teledirigida les motiva, les llena, les jalea. Hasta el punto de que el chupatintas seboso del Ibarra ha acuñado un término, fruto de su total ignorancia de mala bestia, que utilizan todos los medios de comunicación y, parece ser, hasta el propio Ministerio Público: "odio ideológico", aludiendo al artículo22.4 del Codigo penal.

Tal artículo no menciona semejante estúpida expresión. Dice textualmente el Artículo 22.4: "Son circunstancias agravantes: Cometer el delito por motivos racistas, antisemitas u otra clase de discriminación referente a la ideología, religión o creencias de la víctima, la etnia, raza o nación a la que pertenezca, su sexo u orientación sexual, o la enfermedad o minusvalía que padezca."
Y en este punto su enfermedad no era distinta de la que adolecen todos estos: su odio hasta el paroxismo.

Pero es conocida en el ámbito jurídico la máxima excusatio non petita, accusatio manifesta. Y esto es lo que aquí ocurre. Josué Estébanez es objeto de la más despiada y descarnada muestra del "odio ideológico" de toda la hez y podredumbre social que se vuelca -y se revuelca- contra la hombría del que planta cara a sus agresores, del que se enfrenta a varias decenas de personas armadas que le acorralan, contra el hecho mismo de ser militar e incluso el de ser español sin avergonzarse de ello.

He de reconocer que no avergonzarse de esto, visto lo visto, es cada vez más absolutamente imposible.

14.9.09

DEL BLOG DE NACHO TOLEDANO (14 Septiembre 2009 )

DESPIDIENDO A RICARDO EN LA NECESIDAD DE TERMINAR CON LO INICIADO (Septiembre 2.009).Ricardo Saénz de Ynestrillas ha dimitido de su cargo y ya no está al frente de la trascendental Secretaría Nacional de Acción Política de La Falange. Este dato político -que el propio protagonista se ha ocupado de explicar profundamente ante propios y extraños- es un evento importante que merece ser valorado. Al menos en forma de urgencia ya que -en los últimos meses- Ricardo ha venido propugnando una línea política clara que -finalmente- no ha podido cristalizar en algo palpable y efectivo. Una serie de reformas internas que -dotadas de suma importancia y convenientemente aprobadas por nuestros órganos competentes- no han sido realizadas en modo alguno.

Existe un Ricardo Saénz de Ynestrillas estrictamente personal y alejado de la vida pública. Todos los que conocemos esta faceta humana de Ricardo le apreciamos. Este Ricardo deja muy poco margen a la sorpresa. Le conozco hace años -diría que demasiados, porque es computando estas cosas cuando te das cuenta de lo mucho que ha corrido el agua bajo el puente- y he tenido que verle muy a menudo en esta última etapa de nuestras vidas. No creo descubrir nada si os digo que Ricardo es una buena persona... un amigo de aquellos que uno puede contar con los dedos de la mano. Además, la práctica diaria le ha convertido en un abogado buenísimo: sólido, efectivo y fiable. Buen abogado y buena persona siempre que -claro está- ambas cualidades sean compatibles. Tanto Ricardo como yo creemos que sí, aunque supongo -suponemos- que habrá opiniones para todos los gustos. Y respecto a las opiniones -y en especial aquellas no demasiado positivas- Ricardo tiene una acertadísima actitud sobre las mismas... acepta y analiza las críticas serias y se cachondea abiertamente de las demás. Sano cachondeo que nos ha hecho pasar muy buenos ratos, mientras sacábamos punta a esa faceta reaccionaria y acomodaticia del falangismo -profundamente carca en definitiva- que solía atacarle desde el anonimato.

Y si lo cierto es que aquel Ricardo persona no nos ha deparado sorpresas, no ha sido así desde un punto de vista político. Todos hemos podido comprobar una más que evidente madurez ideológica en Ricardo, supongo que producto de una adecuada y natural evolución en el nacionalsindicalismo.El último año nos ha dado muestras más que sobradas de ello. Teníamos reticencias iniciales a su entrada en la Junta Nacional. Tampoco tantas como después se ha dicho. Recelábamos de un personaje mediático y discutido desempeñando -precisamente- uno de los cargos más caracterizados de nuestra Junta Nacional. El tiempo se ocupó -muy pronto-de despejarlas.

La verdad es que fueron pronto solventadas. Y ello no fue por otra cosa que por la positiva actitud de Saénz de Ynestrillas a la hora de iniciar su trabajo político. En concreto, a mí -como imagino que os ha ocurrido a vosotros- me sorprendieron no sólo la cantidad ingente de ideas que traía en la mochila para su aplicación en la Secretaría que desempeñaba, sino las enormes ganas que demostraba constantemente en este propósito. Unas ganas verdaderamente asombrosas... sobre todo si tenemos en cuenta la cualidad de perro viejo del personaje en cuestión. Por si esto fuera poco, estas ganas iban acompañadas de una propuesta política interesantísima...

Ricardo había conectado perfectamente con aquellos Camaradas que creen -que creemos- que las cosas no pueden seguir como están, y que es necesaria una transformación de nuestras organizaciones como requisito esencial de nuestra propia existencia. Por eso ha luchado Ricardo en este último año, al creer que, gran parte de la culpa de la crisis que aqueja al falangismo, recae sobre nuestras formas organizativas deficientes. No sólo pesa sobre nosotros el factor negativo de ser pocos sino -también y para colmo- muy mal organizados. Recuerdo puntualmente el desarrollo de nuestra última Junta Política. En aquella ocasión -y después de explicar pormenorizadamente todas las circunstancias políticas y procesales derivadas de nuestro triunfo procesal sobre los seguidores del Frente Nacional- Ricardo Saénz de Ynestrillas realizó uno de los informes más acertados y lúcidos que he escuchado últimamente en La Falange. Nos habló de la imperiosa necesidad de transformar el partido... de realizar una adecuada reestructuración del mismo. Estuvo acertado entonces, demostrando que -además de un militante famoso, efectivo y efectista- se trata de un dirigente político que no sólo localiza el origen de un problema, sino que también propone soluciones. Esa clase de líderes de la que no estamos -en absoluto- sobrados.

Saénz de Ynestrillas pasará a los anales de La Falange por aquello que quiso hacer y no pudo. Una reorganización interna que nos habría convertido en una formación política más ágil y ajustada a la realidad política -y práctica- del falangismo. La dimisión de Ricardo no debe de servirnos para olvidar la necesidad de estas reformas... para dejar que todo siga como está. Debe abrirse ahora una fase de reflexión y debate dentro del partido, y ello en torno a las reformas propugnadas por nuestro dimitido Secretario Nacional de Acción Política: la reorganización interna como aspecto inexcusable de la redefinición de un proyecto político. Somos muchos los que creemos en esta absoluta y prioritaria reformulación del proyecto político falangista. De un cambio hecho desde el falangismo en busca de vías más ágiles y realistas de actuación pública y política. Un fuerte abrazo Camarada... y a seguir luchando desde donde creas justo.

Reivindicar el ecologismo (o echarse al monte)

Con sus viejas banderas, sus bellos campos y sus montes verdes. Sin ponerle freno, sin pensar dos veces, sin medirlo todo. El rancio sofisma de la democracia ya huele a podrido. Aquí nadie opina, ni su opinión cuenta, ni su idea vale menos que un pimiento si cuestiona algo, si discrepa en serio, si con sus propuestas... dudan los cimientos.
He pasado la vida fomentando cambios, proponiendo ideas, intentando arreglos que devuelvan a esto, que se llama Ex-paña, algo de lo que hubo de valor supremo. Creo en la Justicia y en la lucha obrera. Creo en el trabajo, como norma humana. Creo en los derechos..del que asume deberes. Y en la vida plena, proteger al débil, defender lo justo, delegar funciones y forjar voluntades que defiendan pueblos, con sus trayectorias, sus desvíos huecos y con sus victorias y sus nobles gestos.
Gracias a nosotros, los españolitos, los que dicen serlo, los que niegan serlo, los acomplejados y los renegados; los acobardados y los teorizantes; los perros guardianes de los guardias perros...los españolitos, los democratoides, los liberaloides, los que están castrados y aquéllos que piensan que la Patria es fútbol, y deporte y tasca, y tu bello pueblo, tu manjar de zona...gracias a nosotros, los auto patriotas y los trotamundos, en Ex-paña, ya, no hay alternativas. Nadie dice nada que no diga el otro. Todos son iguales, nada les distingue, todos liberales, y muy tolerantes, y muy respetuosos y muy respetables mientras sea el amo el que diga cuándo, el que imponga dónde y el que indique cómo...Libertad de mierda, la que te permite morirte de asco, sufrir en silencio -como la hemorroides- y, si acaso surge, para despistar, hablar o de fútbol o de toros bravos, o de botellones, o de lo que "alguien debería hacer" pa seguir tocándose hasta los cojones.
¡Vaya paradoja! ¡qué contradicción! que, estoy convencido, nadie entenderá: porque amo a mi Patria y amo a mi nación, con el amor claro del que da su vida cuando sea preciso. Y odio a "este país", de moñas, de tibios, de blandos, de hipócritas, de fariseos, de enanos mentales, de traidores zafios y de charlatanes.
Y, visto lo visto, el mejor camino, la mejor manera que a mí se me ocurra es echarse al monte a salvar lo verde, aunque en el trayecto se tiña de rojo...de rojo y de negro.

10.9.09

Posiblemente no volar muy alto, pero solo

"Ese es mi vicio,
me gusta provocar,
adoro ese suplicio.
¿Qué quieres que haga?
¿Buscarme un protector? ¿Un amo tal vez?
¿Y como hiedra oscura que sube la pared
medrando sibilina y con adulación?
¿Cambiar de camisa para obtener posición?
¡No, gracias!
¿Dedicar, si viene al caso, versos a los banqueros?
¿Convertirme en payaso?
¿Adular con vileza los cuernos de un cabestro
por temor a que me lance algún gesto siniestro?
¡No, gracias!
¿Desayunar cada día un sapo?
¿Tener el vientre panzón? ¿Un papo
que me llegue a las rodillas con dolencias
pestilentes de tanto hacer reverencias?
¡No, gracias!
¿Adular el talento de los canelos?
¿Vivir atemorizado por infames libelos
y repetir sin tregua: ¡Señores, soy un loro,
quiero ver mi nombre escrito en letras de oro!?
¡No, gracias!
¿Sentir terror a los anatemas?
¿Preferir las calumnias a los poemas?
¿Coleccionar medallas? ¿Urdir falacias?
¡No, gracias! ¡No, gracias! ¡No, gracias!...
Pero cantar, soñar, reír, vivir,
estar solo, ser libre,
tener el ojo avizor, la voz que vibre,
ponerme por sombrero el universo
por un sí o por un no, batirme o hacer un verso;
despreciar con valor la gloria y la fortuna,
viajar con la imaginación a la luna,
no pagar jamás por favores pretéritos,
renunciar para siempre a cadenas y protocolo;
posiblemente no volar muy alto, pero solo."
(Cyrano de Bergerac)

De nuevo a la intemperie (Para que nadie se llame a engaño)

Madrid, 7 de setiembre de 2009

A la Junta Nacional de La Falange:
Hace ya más de un año y medio que decidí dar el paso de integrarme en La Falange con el propósito, firme y decidido, de servir a la España unida, grande y libre que soñaron nuestros fundadores y, en concreto, a la causa del Nacionalsindicalismo que la Falange implica y a la que he pretendido servir, SIEMPRE, desde que tengo “uso de razón política” desde cualesquiera organizaciones a las que he pertenecido.

Ingresé en La Falange para hacerme cargo de determinadas responsabilidades de gobierno, como miembro de la Junta Nacional y Secretario Nacional de Acción Política a las órdenes de Manuel Andrino. Desde entonces he participado activamente, junto a mi equipo y en solitario, en todo tipo de actos, internos y externos, Juntas Nacionales, Congresos Nacionales, Juntas Políticas, actos públicos, de diversa índole y ubicación geográfica, y funciones miles como la redacción de los Estatutos en vigor hoy día (y sus intensas y eternas reuniones previas para dejarlos listos), la promoción, creación y puesta en marcha del programa de radio “La Gran Esperanza” de la Inter y la responsabilidad de ciertas modificaciones en el discurso político de la Falange, tales como la estrategia, el fondo y la forma.

He defendido a la Falange como organización y a muchos de sus miembros desde el punto de vista jurídico y tengo, como timbre de gloria, haber contribuido (como parte de la terna de abogados que lo llevamos a cabo) al triunfo por el pleito que cuestionaba nuestra legitimidad para utilizar el nombre de La Falange, cuando prácticamente nadie creía en nuestra victoria.
He difundido nuestras ideas y organización por casi toda España a un ritmo frenético y estresante y he formado parte de cuantos debates, tertulias, entrevistas se me han brindado desde los medios de comunicación. Sin embargo, en la realización de mi concreta responsabilidad política presenté un Plan de Acción Política de mi secretaría que debería implicar la transformación integra de la organización toda. En este sentido, después de más de un año de haberlo presentado a la Junta Nacional y tras haberse aprobado después de varios y reiterados intentos de sacar adelante dicho plan repitiendo una y otra vez, cansinamente, argumentos políticos para relanzar un proyecto varias veces aprobado por el órgano correspondiente del partido (Junta Nacional) contemplo con decepción y frustración que nunca se ha intentado llevar a la práctica precisamente por la incapacidad, la desidia, y el desinterés de quienes –como meros ejecutores de un plan nacional pormenorizada y minuciosamente articulado- tenían la obligación de ponerlo en funcionamiento y quienes han representado un insalvable obstáculo a su realización.
Llegados a este punto considero que mis responsabilidades al frente de la Secretaría Nacional de Acción Política han terminado desde el momento que no se llevan a efecto los planes que desde ella se promueven a pesar de, como vengo diciendo, haber sido decenas de veces aprobados por el órgano correspondiente.
En consecuencia, habida cuenta de la inutilidad de cuantas ideas, proyectos y planes se promuevan para transformar el partido en una auténtica “organización”, con la infraestructura mínima necesaria (habida cuenta de nuestros medios) para proyectar hacia el futuro y el resto de los españoles una forma de ser y un pensamiento que, de otro modo, constituye en exclusiva el modus vivendi de una secta marginal y aislada, he llegado a tomar la determinación siguiente:
Pongo a disposición de la organización (de la Junta Nacional en su representación como órgano ejecutivo del partido) y de su Jefe Nacional Manuel Andrino todos mis cargos y responsabilidades, como jurista, como Secretario de Acción Política, como miembro de la Junta Nacional, como orador en actos públicos y privados y como representante ante diversos medios de comunicación de manera que sea la “organización” a la que pertenezco quien determine lo que desee hacer con las funciones que hoy día encarno.
Quedo a vuestra disposición, con todo mi afecto y un fraterno saludo a nuestro estilo

Ricardo Sáenz de Ynestrillas

7.9.09

Bonito mientras duró

Dicen los viejos que en este país hubo una guerra y, como todas las guerras, la perdieron los poetas... Y quien dice poetas podría decir que, como todas las guerras, la palmó la Libertad. Y nos siguen diciendo que cualquiera puede pensar lo que le venga en gana. Y exponerlo y afirmarlo y debatirlo porque hay democracia, oiga, de la buena, y referendos, sufragios y campañas. Y nos seguimos creyendo que, en la vida, unos son buenos y, otros, los malos, sin darnos cuenta de que casi todos son (somos) unos hijos de puta. Por acción o por omisión. O por ambas.
Durante el primer semestre largo de este año, La Falange ha tenido la oportunidad inédita de tener y mantener su propio programa de radio en la Inter de Madrid. Bajo el nombre de "La Gran Esperanza" despertamos esperanzas, grandes o pequeñas, en quienes tuvieron a bien escucharnos. Mas no fuimos capaces de rentabilizar esos apoyos para aumentar las bases, extender la organización, delegar funciones y cohesionar a nuestra militancia. Y las oportunidades se presentan muy pocas veces ante la puerta de uno. Por eso es imperdonable dejarlas pasar sin pena ni gloria. Y el programa terminó porque la Inter se vendió al grupo Intereconomía que ya estaba vendido. Y a nosotros se nos hicieron los dedos huéspedes e hicimos un pan como unas hostias o, en fin, nos quedamos con la cara rota. Y, en realidad, ¿pudimos hacer algo más quienes lo hicimos?...
No está hecha la miel para la boca del asno y nosotros, los hombres y mujeres de esta generación...tenemos demasiado asno. Ahora la historia se acabó ¿y qué? Nada, salvo que se ha vuelto a desaprovechar una de las oportunidades más suculentas y sabrosas que los falangistas hemos llegado a tener nunca. Nada nuevo bajo el sol. Seguiremos desaprovechando, una tras otra, ideas, proyectos, oportunidades y...personas. Sobre todo personas, que son las que lo traen o lo quitan todo. Las que tiene capacidad de crear o destruir cuanto encuentren a su alrededor.
Hubo un tiempo en que los hombres eran capaces de perseguir ideas y proyectos, de ser consecuentes con ellos, de comprometerse hasta el punto de sacrificarlo todo en aras de su objetivo, de su Causa. Porque eso implica el compromiso: entrega total al servicio del objetivo común que te plantees. Pero ya no hay de eso. Ni compromiso ni sacrificio ni entrega ni ideas ni proyectos ni coherencia. Ahora hay que decir lo que dice la mayoría. O callar. Porque si no, te cierran el chiringuito o te entierran. O te impiden publicar, libro o artículo. O te proscriben y te lapidan aquellos a quienes tenías por afines. Y a ver entonces a qué se dedica uno. La política ha pasado de ser una de las más altas y nobles magistraturas del Estado a ser el "estado" de lo mas indolente e inútil de la clase humana.
Ya no existen la lealtad, la jerarquía, la palabra dada. Ya no hay milicia, ni pelotas, no queda nada. Sólo enanos y babosos dando clases desde su cómoda ubicación de mandaenanos. Qué se le va a hacer. Erré la época de mi nacimiento. Qué desgracia. Al menos...fue bonito mientras duró.

2.9.09

Hablar entre enemigos

De este modo titulaba un correo electrónico, la habitual casilla del "Asunto", un enemigo político durante este mes de agosto: hablar entre enemigos. Y debo confesar que es de las pocas personas que, últimamente, me ha motivado para reflexionar algo. Aburrido y harto del tedio de la habitual actualidad sociopolítica y de las sumisas actitudes de quienes dicen discrepar de unos y de otros he vuelto a descubrir que hay algo más importante y trascendente que aquéllo que aparentemente nos separa y que está por encima para unirnos en fórmulas concretas de lucha y compromiso: los valores, la lealtad a una causa, el patriotismo (al margen del concepto propio de la patria en cada caso), la lucha, el sacrificio y la entrega militante. Esta es la clave, el nivel de entrega por la propia causa. La actitud personal que diferencia frente a quien no actúa nunca, por nada, más que cuando le va su propio interés personal y material.
Hace mucho tiempo que la maniquea y burda definición, de aficionado, entre amigos y enemigos se me quedó tan pequeña como aquélla otra entre buenos y malos, entre leales y traidores, entre patriotas y apátridas. La verdadera y más autentica separación se encuentra en las actitudes de cada cual, las que diferencian al comprometido del charlatán, las del entregado frente al cobarde, las del que actúa del teórico aburguesado de salón, al sol que mas calienta, entre la confidencia a los unos y el chivateo a los otros.
"Mas que las palabras importan los valores; más que los discursos las prácticas; más que las banderas los sentimientos", afirma mi interlocutor repitiendo mis propios pensamientos. Y yo lo asumo, y lo firmo, y lo enarbolo frente a la cobarde sutileza del pseudomoderado, el pseudodemócrata, el pseudoliberal o el auténtico interesado.
Actitudes nobles y heroicas ante la pasividad y la represión. Ante el silencio culpable del que sólo habla en los bares. Ante quien se asusta por el sincero chasquido de las pistolas en defensa de la Justicia y la Libertad.
A veces pienso, cada vez con más frecuencia, que las posturas concretas de cada uno dependen en buena medida del lugar de nacimiento: el territorio, la familia, el ambiente, el clima. Pero lo que es independiente de todo ello es la honestidad, el tesón, la lealtad y el afán de lucha y de combate por la causa que cada cual cree justa. Y cuando uno es coherente y auténtico, de lo que sea, además de deberse en cuerpo y alma a su causa, merece para mí todos los respetos.
¿Enemigos? no, amigo, compañeros de viaje y de trinchera o combatientes de frente y cara a cara, pero en el fondo...hermanos en la lucha.
¡Salud y república! ¡Salud y revolución!