14.9.08

Lo prometido es deuda

Empieza este curso político repleto de acontecimientos trascendentales para nuestra nación. El principal de todos es el de la llamada "consulta popular" del pérfido Ibarreche, cuestión ésta que ha dejado legalmente zanjada el Tribunal Constitucional hace unos días.
En efecto, el pleno del Tribunal Constitucional acordó, por unanimidad, el pasado jueves declarar inconstitucional, y por lo tanto radicalmente nula, la Ley de Consulta aprobada por el Parlamento Vasco el pasado 27 de junio ya que, entre otros argumentos, invade competencias exclusivas del Estado.
Los diez magistrados que han participado en el debate consideran en su sentencia que, pese al nombre de "consulta" utilizado por el Gobierno y el Parlamento vasco, ésta no es sino un referéndum cuya convocatoria, según la Constitución, resultaría del todo ilegal pues sólo puede ser autorizada por el Estado.
Con todo y con eso nadie en este país puede fiarse ya de Ibarreche ni de los nacionalistas, vascos o no, o de la clase política en general, cuando dicen acatar las sentencias de los tribunales de Justicia. O, mejor dicho, cuando alguno de estos personajes anuncia a bombo y platillo una determinada decisión, legal o ilegal, autorizada o no, muchos tememos que al final llevarán a cabo, cuando menos, su particular paripé pseudodemocrático currándose la página de victimismo demagógico a la que nos tienen acostumbrados al resto de los españoles.
Por si acaso, y en previsión de tal referéndum-paripé, la Falange está ya preparando las correspondientes respuestas de cara a semejante puesta en escena secesionista. Pronto anunciaremos cuántas y cuáles serán esas respuestas a ségun qué provocaciones por parte del gobierno tripartito vasco.
Entretanto, yo he estado preparando durante estos meses lo que será la segunda entrega de mi autobiografía política. Ya en la primera -Ynestrillas, Crónica de un hombre libre- anuncié que faltaba esta segunda. Y para mí lo prometido es deuda.
Durante este verano he estado trabajando en este libro que espero tener listo para el mes de noviembre. Su base fundamental la constituye el asunto principal que trato en este artículo: el independentismo vasco. Y su esencia es la llamada campaña del Norte de la Alianza por la Unidad Nacional -la única que ha habido- que llevamos a cabo entre los años 1998 y 1999. Una Campaña que se llamó "Recuperemos España: Únete a la Reconquista Nacional". Como expresión de la necesidad perentoria de un pueblo y cuya demostración más que palpable representa esta "consulta" -perseverante e insistente- que una vez tras otra nos tratan de colar los nacionalistas vascos.
La Reconquista Nacional se impone. No es sólo una exagerada frase hecha.

1 comentario:

quintana dijo...

AMEN camarada, cuanta razón llevas, como siempre, estoy harto de defender siempre este discurso ante los incultos que me rodean, me a llenado de gozo leerlo. ya lo e imprimido para que lo lean haber si les entra en la cabeza. arriba españa!!!!!!!!!