12.3.10

Salvando las distancias

¿COINCIDENCIA?: siguiendo a Narciso Perales

José Antonio hoy por Narciso Perales (1968): (extraído de jarabe auténtico)

Soy falangista y me veis sin la camisa azul. Lo soy, desde mi ya remota juventud. Y lo he seguido siendo en todos y cada uno de los días transcurridos desde entonces. Lo digo con cierto orgullo, porque no ha sido cosa fácil entre las balas de plomo y las balas de plata; entre la persecución y el soborno. Pero vivimos en un mundo de apariencias y es fundamental distinguirlas de las realidades. O mejor dicho, descubrir, desvelar, las realidades que están detrás de las apariencias.

Las formas no constituyen las sustancias. Y lo que importa siempre es la sustancia. Fijaos bien, porque lo que podemos y tenemos que salvar es la sustancia, no la forma. La forma está perdida. La sabiduría popular viene repitiendo desde hace siglos, que el hábito no hace al monje y esto es verdad. Pero la infinita necedad humano no aprende. Sigue creyendo -ciega y sorda a la experiencia infatigable- que dentro de cada hábito hay siempre un monje. Por esta causa, es posible falsificar monjes, cuando hacen falta monjes como recurso coreográfico; mucho más, si están disponibles para el caso y pueden actuar de monitores, algunos que lo fueron de verdad.

Y ved por donde, al aludir a estos últimos, hemos de tocar otra cuestión previa. El que fue falangista una vez un tiempo -históricamente o no-, no lo es de por vida necesariamente. Ayer lo fue, hoy no lo es. Que lo advierta él mismo o que no lo advierta, depende de su propia formación; o lo que es más importante, de la motivación de su conducta. Que lo adviertan los demás, depende de la observación y de la preparación de los demás, porque basta con observar sus obras. En esto también es válida la máxima evangélica: "Por sus obras los conoceréis".

Dicho de otro modo, ser falangista no es ser negro. Y lo digo con todos mis respetos para los negros. Un negro nace negro, vive negro y muere negro. Un falangista deja de serlo -y esto puede ocurrirle en cualquier momento de su vida- cuando deja de serlo, es decir -y lo digo con palabras de José Antonio-, cuando ya no "está dispuesto a morir por la España que la Falange entiende y quiere, pero no por ninguna otra cosa".

(...)Si analizamos fríamente los hechos; si somos capaces de dominar nuestra indignación, nuestra rabia, que sí que lo somos (porque hemos ejercitado largamente la paciencia, bien que obligados) para comprobar objetivamente las consecuencias de ello; si nos situamos a extramuros de nuestra propia información, en un lugar cualquiera de nuestra sociedad,

nos encontraremos con que hemos resultado ser, según las apariencias, defensores del Capitalismo, cuando tratábamos de desmontar el Capitalismo; gestores de negocios, protectores y guardia pretoriana de los banqueros, cuando en 15 días pretendíamos nacionalizar la Banca; defensores de los terratenientes,a los que se devolvieron sus tierras expropiadas y ahora (bien sé que con eficacia irregular) se les ayuda a explotarlas, cuando lo desean, con el dinero del Común, cuando propugnábamos una reforma agraria revolucionaria; patrocinadores benévolos de las grandes Compañía Eléctricas, Telefónicas y Constructoras, subastadores y arrendadores de autopistas, carreteras y túneles, cómplices por omisión al menos, de los especuladores de solares; cuando habíamos inscrito en nuestros propios puntos iniciales el propósito de nacionalizar los Servicios Públicos; autores o introductores de los diversos procedimientos en uso en los que se maneja el dinero de la Colectividad para salvar o aumentar las ganancias de los capitalistas, cuando fuimos severos censores de la simple socialización de las pérdidas; fuerza partícipe de una alianza, conglomerado o lo que sea, cuando José Antonio denunció indignado a los que nos creyeron "vanguardia, fuerza de choque o inestimable auxiliar de cualquier movimiento reaccionario". Cuando -con palabras de José Antonio de nuevo era ofensivo para la Falange, incluso la simple proposición de tomar parte "como comparsas en un movimiento que no fuera a conducir a la implantación del Estado Nacional Sindicalista, sino a la restauración de una mediocridad burguesa conservadora, orlada para mayor escarnio -decía- con el acompañamiento coreográfico de nuestras Camisas Azules".(...)

(...) Miles y miles de camaradas fueron cayendo por todos los rincones de la complicada geografía española, por esa misma España de José Antonio que había de devolverles la alegría y el orgullo de ser españoles, de tener por fin una Patria que no fuera -José Antonio lo expresaba así- vana invocación de cosas hinchadas, sino expresión de un gran contenido espiritual y humano, sin el cual toda invocación a la Patria, es patrioterismo, música de charanga, con la que unos cuantos privilegiados tratan en vano de distraer al pueblo para que no se acuerde de sus apuros y de su miseria(...)


(...)Por lo pronto estamos asistiendo a la revisión teórica de lo que ni siquiera se intentó poner en práctica. Se trata evidentemente de lograr que la estructura realmente creada y utilizada en defensa del Orden socio-económico capitalista, pueda persistir, reparándose, modificándose o cambiándose -que en esto no hay completo acuerdo- solamente la fachada. Y es curioso comprobar como colaboran desde distintos ángulos y con distintas fórmulas los periódicos de la oposición consentida, tolerada, los supuestos demócratas, los defensores de los derechos del hombre -¡vaya usted a saber de qué hombres!- los progresistas no comunistas y los integristas y reaccionarios de todos los matices, de la izquierda y de la derecha, incluyendo por supuesto algunos que para escarnio nuestro, se llaman falangistas todavía.(...)

(...)¿Cómo es posible esto?

Hay una forma de combatir una Doctrina, mucho más eficaz que el silencio y la prohibición: su falseamiento. Hay una sola forma de disolver a una fuerza política gigantesca: la sustitución de sus directrices conservando las formas(...)

(...) Fuimos los primeros y perdimos la primacía. Pero hemos ganado en la experiencia, con la nuestra y la ajena. ¿Será posible todavía o será necesario, como dijo Juan Velarde, una nueva Fundación? Lo que importa, decíamos al principio es la sustancia y no la forma. Y la sustancia está en el pensamiento de José Antonio. Recordemos ahora lo que él dijo de la tradición: "No es el ánimo de copiar lo que hicieron los grandes antiguos, sino de adivinación de lo que harían en nuestras circunstancias."(...)

11.3.10

CAMISA ROJA

"A Ramiro Ledesma y sus camaradas les viene mejor la camisa roja de Garibaldi que la negra de Mussolini". (Ramiro Ledesma en ¿Fascismo en España?, bajo el pseudónimo Roberto Lanzas).

Llevo días dándole vueltas a un artículo que trata sobre la presunta alternativa entre la "militancia política" y el asociacionismo en "movimientos sociales" que hace unas semanas fue tema de debate en las conferencias que organiza el Centro de Estudios Nacional Sindicalistas y a la que, dicho sea de paso, se me invitó como conferenciante. Hube de rechazar la propuesta con harto dolor pues quienes me invitaron merecen todo mi respeto y consideración. Y ello por varias razones:

1ª. Porque, para empezar, la "censura previa" modificó el verdadero título de la conferencia, marcando ya el cariz o la línea que la misma "había de llevar". Me fastidian las manipulaciones.

2ª Porque con algunos de los conferenciantes conservo lazos de amistad y respeto y, dado el contenido de sus intervenciones en defensa de la "militancia política", hubiera tenido que interpelarles -quizá de forma demasiado contundente- con la acreditación de que "militancia" procede de "militar", es decir, de compromiso férreo, indiscutible y abnegado por la causa que se elija. Y no tengo intención de causar daño o menoscabo a persona alguna, sobre todo si en lo "personal" me parecen buena gente. Tengo más que claro, no obstante, que nada de lo que se hace en NINGUNO de los grupos políticos -que no "organizaciones", que viene de organizarse- del entorno discutido responde a milicia alguna, a compromiso serio y profundo, a interés auténtico por influir en modo alguno en la modificación de las circunstancias sociales y políticas que se pretenden injustas. En la práctica totalidad de los casos las posiciones no pasan de ser testimoniales, de "pose", de apariencia.

3ª. Porque otros de los conferenciantes confunden los conceptos "caridad" y "justicia social" y, aunque en este caso no existen lazos de amistad, tampoco me apetecía demostrarle a alguna de esas almas caritativas lo confundidas que están. Porque quizá se hubieran sentido ofendidas.

El caso es que me encuentro hoy con otro minidebate marginal, banal, superfluo y trasnochado sobre la utilización o no de uniformes, correajes, trinchas, boinas, chapiris y botas militares. Esto, que parece una chorrada -y que lo es- demuestra la escasa profundidad de cualquier debate establecido entre los eternos portaestandartes -literalmente- de turno.

A alguno, le gusta más disfrazarse de "soldadito de plomo" -y vive dios que resultan plúmbeos- que realizar progreso alguno en aras de la ideología falangista que dicen defender. Se aferran como náufrago a su tabla de salvación, a sus camisas y uniformes que, en la mayoría de los casos, no han lucido nunca o casi nunca. NUNCA en campos de batalla, urbanos o rupestres. NUNCA ante compañeros de trabajo o concretas amistades.

Piensan que quienes consideramos que los tiempos de los uniformes y los desfiles -ridículos desfiles de media docena de personas- están más que trasnochados lo hacemos por dar una especie de "apariencia" de modernismo forzada y por disimular nuestro verdadero pensamiento. Quienes así opinan se delata a sí mismos demostrando que su "compromiso" político se reduce a esa "falsa apariencia" de la que acusan a los demás. No son capaces de concebir que la uniformidad pertenece a las milicias. Que representa una seña e identidad del cuerpo que lo exhibe. Y que cuando tal "uniforme", ni es uniforme -igual para todos- ni identifica nada determinado ni exacto, ni pertenece en exclusiva a cuerpo alguno -sino que es del dominio público y de cualquier payaso que quiera ejercer de friki-facha- pierde todo su sentido, es absurdo e irracional y, generalmente, obedece a un intento por demostrar lo que NO SE ES. A falta de argumentos serios.

No existe opción política alguna que lleve a sus huestes uniformadas. Si en vez de huestes son grupúsculos, menos aún. Salvo en los bailes de disfraces y en los desfiles del ejercito de salvación. Esperpentos varios del mismo cariz que el de estos "soldaditos de plomo" que exhiben mucho de plomo, sólo por lo pesados, y poco de soldaditos.

Arguyen que vistiendo ese uniforme -nótese que hablo de la camisa azul- muchos cayeron en combate. Razón de más para respetar el sagrado sudario de los mejores y para no emponzoñarlo de basura ridícula y chabacana, de disfraz de soplagaitas sin pelotas y convertirlo en traje de lagarterana al tiempo que se entona, una y mil veces, hasta la saciedad más bochornosa, el himno que han convertido en "Paquito el chocolatero".

Generalmente es difícil equivocarse: bajo una bandera con el águila de San Juan, y un uniforme completito de "falangista valeroso" se encuentra, casi siempre, un friki-facha, poco falangista y nada valeroso.

Así pues, parafraseando a Ramiro, "mejor la camisa roja de Garibaldi".

Derechos Humanos: "Para el Ayuntamiento de San Sebastián"( http://www.acfsevt.es)

A vosotros, representantes del PSE/EE, Aralar, PNV y EA del Ayuntamiento de San Sebastián. A vosotros que os llamáis nuestros representantes. A vosotros, que sois una parte del pueblo.

Habéis pedido que no se aplique la incomunicación de los terroristas detenidos. Habéis pedido que no se aplique la tortura y los malos tratos. Y todo ello después de haber escuchado a los familiares de los detenidos por la Guardia Civil y la Policía Nacional por haber figurado en una documentación de ETA.

Ya está bien. Pero que ya está bien. Las torturas y los malos tratos no existen. Pero no hace falta que lo diga yo, miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado además, víctima del terrorismo. Me insultáis, si después de darme la Medalla de Oro de la Ciudad de San Sebastián, por haber sufrido el atentado en esta ciudad, simplemente ofrecéis una pequeña duda de ser un torturador, en vez de un servidor de nuestro pueblo.

Ya está bien. No pueden existir torturas o malos tratos, pues los detenidos pasan cientos de reconocimientos médicos durante su sufrida incomunicación. ¿Qué queréis que hagamos?, ¿les ofrecemos un cafecito?, ¿les dejamos que hablen con sus amigos, familiares y abogados de confianza para que les cuenten como se encuentran? ¿y si además encima les cuentan las cosas que tienen que desaparecer, las personas que tienen que ser avisadas, los objetos incómodos que pueden inculpar a otros terroristas?.

Ya está bien. Manifestáis que el respeto de los derechos humanos lo consideráis un factor clave en la eficacia de la lucha contra el terrorismo. Pero a la vez, PNV, Aralar y EA expresan su posición contraria a la legislación antiterrorista. ¡Qué democráticos sois! El único problema es que a vosotros, PNV, Aralar y EA, no os asesinan esos que decís defendéis en pro de unos derechos.

Pues ya está bien de ser políticamente correcto. Estoy cansado de vuestras palabras y condenas, siempre para un lado. Ya estoy más que cansado.

Quiero, como miembro de este pueblo, que también defendáis mis derechos humanos. Que no tenga que ir armado para defenderme de unos canallas. Que mi mujer y mis hijos no tengan ningún temor a expresarse y sentirse como españoles en esta tierra. Quiero tener mi derecho a expresarme como quiera, sin temer represalias. Quiero tener mi derecho a portar en mi coche mi bandera roja y gualda, como vosotros lleváis la ikurriña. Quiero sentirme orgulloso de vestir mi uniforme por cualquier lugar del País Vasco, sin que me miréis con desprecio, con odio. Quiero mis derechos.

Y para ellos… también los quiero. Pero sin dejarme ninguno. Que tengan derecho a ponerse en huelga de hambre… y hasta el final. Que tengan derecho a después de asesinar a 25 personas, que nadie le niegue el derecho a circular por donde desee, a pasearse o trabajar como otro cualquiera, que nadie le niegue una celda digna… pero con los derechos humanos. Que tengan derecho a circular con una bicicleta y una pistola sin que sean molestados por dichosos controles policiales que tanto molestan. Que tengan derecho a circular con sus furgonetas llenas de explosivos sin que sean interceptadas. Que tengan derecho a que no se les moleste en una incursión nocturna policial cuando se encuentran en sus casas, de propiedad o alquilada, donde realizan estudios de sustancias químicas. Que tengan derecho a “controlar” e informar del que consideran su enemigo. Que tengan derecho al reagrupamiento penitenciario, para que así puedan ponerse de acuerdo en sus actividades, y que estén bien cerquita de sus familiares, pero a la vez de sus queridos jefes, que tanto sufren por ellos y están pendientes de que ni uno, ni uno solo, se pueda salir de su observada y buena disciplina de grupo.


Ya está bien. Si vosotros los políticos no tenéis narices para decirlo, os lo digo yo. Lloráis como cobardes, lo que no sabéis defender día a día. La Guardia Civil, la Policía Nacional, la Ertzaintza… y hasta la Policía Municipal, aquí, en San Sebastián, como en el resto del territorio, son unos profesionales dignos de respeto y cariño. No habéis tenido narices ni para poner una calle con el nombre de víctimas del terrorismo. Los terroristas, aquí, en San Sebastián, están más crecidos que nunca gracias a vosotros. Pero eso si, por supuesto, con todos los derechos humanos.

La legislación antiterrorista, gracias a Dios, no depende de vosotros. No tenéis ni idea del esfuerzo y el sacrificio que es la lucha antiterrorista. Pero claro, se me olvidaba, a vosotros eso no os incumbe. Seguir en vuestras poltronas, que nada tenéis que temer. Seguir votando y pagando los viajes para que los terroristas no se encuentren en soledad en esas prisiones tan frías del Estado. Seguir esforzándose en la persecución de los derechos humanos. Y por cierto, si os sobra algún minuto de vuestro tranquilo tiempo de político, tener la decencia de estudiar el derecho humano que es tener una lapida digna en el Cementerio de Polloe (si, si, de vuestra ciudad) después de haber sido asesinado simplemente por haber tenido la indecencia y osadía de haber decidido ser militar, policía o guardia civil, en vez de concejal del PNV, EA o Aralar. Que eso también son derechos humanos.

Y cuando ustedes deseen, me ofrezco a darles unas cuantas clases de la lucha antiterrorista y derechos humanos. Vayan con Dios.

Javier Correa Sureda
es Secretario de la Federación Suboficiales de la AEGC
Delegado País Vasco ACFSEVT
San Sebastián (Guipúzcoa)

10.3.10

BOICOT A LOS MOROSOS

La librería Bonaire de Palma de Mallorca no paga

La librería Bonaire lleva más de un año que no paga a editores y distribuidores. Su dueño, Roberto Escudero, da facilidades para presentar libros a pequeñas editoriales sin infraestructuras en la isla, y después no les paga ni un euro de lo vendido. Este librero ya es conocido en la isla por sus malas artes, pues debe más de 15.000€ a una de las principales distribuidoras de Baleares, con quienes ha tenido un primer juicio, pero la lentitud de la Justicia le permite todavía librarse de cumplir con su obligación.

En el mundo editorial cada vez hay más intrusismo, y gente que no ama a los libros, se introduce en un sector que ha podido escapar de la crisis. Un librero que no abona la parte correspondiente a sus editores, evidentemente no ama a los libros.

Está visto que de la corrucpción galopante de la clase política balear toman buen ejemplo otros ciudadanos, como Roberto Escudero Díez.

A quien no ama a los libros no se les debe comprar libros, y a quien trate de hundir económicamente a los editores menos. Por eso, si alguna vez pasais por la puerta de esta librería os recomiendo que no entréis para comprar ni un libro. Si acaso para informarle de que lo tenéis calado.

Librería Bonaire
Joan de Cremona 3,
07012 Palma de Mallorca
Escudero Díez, Roberto 000605541 Y, SLNEU
B57289928
tel/fax: (+34) 971 22 78 66
libreriabonaire@libreriabonaire.com

7.3.10

La politización de la Justicia ( por Nacho Toledano)


Existe un sector de falangistas a los que no nos ha gustado la llamada Querella de Garzón interpuesta por Falange Española de las JONS. Por muchas y varíadas razones. El problema que yo tengo con esta acción penal es que no me la creo. Me recuerda, a veces demasiado y salvando las lógicas distancias, al ataque argentino a Islas Malvinas o la invasión iraquí de Kuwait. El recurso a las intervenciones exteriores -como elemento galvanizador de voluntades- es uno de los métodos más utilizados por las Dictaduras al objeto de solventar sus dificultades internas. Ante determinadas situaciones de crisis interna, los regímenes dictatoriales suelen preferir una aventura exterior -apelando a la solidaridad ciudadana nacida del patriotismo fácil- a un trabajo interno que, de forma constante y dialogada, tienda a una solución estable del problema de que se trate.

Existe un sector de falangistas que opina -opinamos- que resultan extremadamente más urgentes para nuestro ámbito político las soluciones que podamos encontrar a cuestiones tales como la normalización de nuestra vida política interna, la articulación de mecanismos de integración y coordinación entre nosotros o la redefinición -desde la base más extensa posible- de nuestro proyecto político. Estas cuestiones resultan de importancia esencial e insoslayable. Mucho más que decirle cuatro cosas -como ha dicho Jorge Garrido en un indisimulado intento de conectar con la fibra sensible de lo que quede, al día de hoy, de nuestras bases- a tal o cual Magistrado de la Audiencia Nacional.

Yo tengo la opinión de que algo de esto hay en el asunto de la Querella que Falange Española de las JONS le ha puesto al Juez Garzón. Porque, si bien los responsables de esta organización política no han dejado de pronunciarse en contra de lo que llaman la politización de la Justicia, yo creo que la interposición de esta acción penal constituye un verdadero ejemplo de las mismas actitudes que dice querer combatir. Creo que se trata de un verdadero ejemplo de iniciativa judicial politizada: de acción procesal que cumple un fin distinto del públicamente declarado. Tanto por el momento en que se inicia, como por las circunstancias que la rodean. Tanto por las razones esgrimidas para su interposición, como por las eventuales consecuencias de la misma. Algo huele a podrido en Dinamarca.

PORQUE existen más que fundadas sospechas de instrumentalización de esta acción penal para fines políticos puramente internos. La acción es interpuesta el día 1 de Septiembre de 2.009, tan sólo cuatro días antes de la discutidísima Asamblea General Extraordinaria que debía de ratificar en su cargo al eterno Diego Márquez Horrillo. De esta forma, y en mitad de una de las crisis internas más graves por las que ha atravesado esta organización falangista, la Junta Nacional presenta ante la militancia esta iniciativa penal como ejemplo de actividad incesante y de decisión acertada. Una razón más de reforzamiento del sector oficialista y de exclusión y apartamiento de la corriente opositora REGENERACIÓN 2.009, y ello en la asamblea en la que se consumaba la estrategia de marginación autoritaria de la oposición que están llevando a cabo los máximos dirigentes del partido.

PORQUE existen más que fundadas sospechas de instrumentalización de esta acción penal para fines políticos puramente externos. Esta iniciativa vendría a demostrar -frente a todos los falangistas- el desinteresado trabajo realizado por la actual Junta Nacional de Falange Española de las JONS en defensa de todos y cada uno de nosotros. Esta Querella se convertiría -de este modo- en un factor de liderazgo dentro del entorno político nacionalsindicalista. Sin embargo, esta argumentación olvida el hecho incuestionable de haber sido -precisamente esta misma Junta Nacional- la principal adversaria de un trabajo conjunto ante la Comisión Interministerial que redactó el texto inicial de la Ley de la Memoria Histórica, o de la constitución de una plataforma jurídica unitaria en defensa de la memoria falangista. Y eso sin entrar en mayores consideraciones sobre las siempre escasas iniciativas unitarias emprendidas -o no emprendidas, mejor dicho- por los mismos que ahora se querellan.

PORQUE el estado interno del partido -por razones de simple y elemental prudencia política y jurídica- desaconseja adoptar la decisión de esta clase de actuaciones externas de contenido público. Constituirían actuaciones políticas maduras las tendentes a la solución de estos gravísimos problemas internos. Por el contrario, los responsables de la organización falangista han optado por emprender acciones efectistas externas. Apelación a un fácil sentimiento visceral de los falangistas frente a las más complicadas soluciones duraderas y consensuadas que podrían haberse adoptado. Y ello sin entrar en materia de una eventual inhabilitación o suspensión judicial de los actuales responsables del partido mientras se tramite -al mismo tiempo- la llamada Querella de Garzón.

PORQUE la información suministrada es escasa y contradictoria. Como ejemplo, puedo citar la divergencia existente entre la primera información pública oficial suministrada por el partido -que nos hablaba el 8 de Septiembre de 2.009 de un simple Escrito de Personación en la Causa- y las informaciones posteriores, en las que ya se anuncia, rotundamente, una interposición de Querella. O existen pasos intermedios que no nos han contado o existe una información defectuosa o incompleta.

PORQUE, y en la relativo a las cantidades solicitadas en concepto de fianza, no se han explicado adecuadamente importantísimos extremos concernientes a esta cuestión. El manejo de fondos de terceros debe realizarse extremando cuidado y transparencia. Lejos de ello, ni se ha ofrecido al público la suma final alcanzada a través de esta cuestación pública -qué ocurriría si se hubiera recolectado una suma superior a la requerida de seis mil Euros- ni se han silenciado diligentemente los rumores que nos hablaban de una utilización de estas sumas para fines distintos ni -lo que es más grave- se han establecido en forma alguna las condiciones de recuperación de las cantidades entregadas. Todos estos requisitos esenciales de buen orden se hubieran subsanado ofreciendo una información puntual -pública y periódica- de la cifra exacta que se estaba recogiendo.

PORQUE los falangistas somos plenamente capaces de defender nuestra Memoria de forma independiente, sin depender de acciones judiciales ya iniciadas por organizaciones ajenas al nacionalsindicalismo. Esta acción penal se ha interpuesto aprovechando el cauce procesal abierto anteriormente por las entidades Manos Limpias e Identidad y Libertad. Ello crea no sólo distorsiones procesales -las organizaciones inicialmente querellantes se han manifestado contrarias a la intervención judicial falangista- sino políticas, ya que vincula -respecto a la opinión pública española- al nacionalsindicalismo moderno con debates históricos que debieramos tener sobradamente superados.

Por todos estos argumentos, yo estoy en contra de la llamada Querella de Garzón. Abramos un proceso de debate -democrático, maduro y reposado- sobre la oportunidad de esta iniciativa judicial que -a la postre- no es más que una iniciativa política. Y rechacemos estos brindis al sol: iniciativas destinadas a dejar en un segundo plano nuestras necesidades más urgentes. Fuegos de artificio que -encendidos por responsables falangistas que siguen considerándonos niños irresponsables- tan sólo tienden a que nos olvidemos -en mayor o menos grado- de nuestros verdaderos problemas.

18.2.10

Frente a la caridad, JUSTICIA SOCIAL


La caridad es la fórmula humana de ser un buen hombre, darse a los demás, mostrarse generoso y ser muy solidario. Ser piadoso, salvo, y caritativo. Ayudar a los demás, dar limosna, repartir lo de uno y buscarse un lugar en el cielo. Tranquilizar la conciencia de uno haciendo, mansamente, el bien a los pobres, los humildes, los mendigos...

Todo eso está muy bien, pero todas esas palabras forman parte del repertorio que me resulta más odioso, baboso y repelente.

La caridad NO PUEDE SER bajo ningún concepto, ni el principio ni la esencia de la Justicia social. Nada tienen que ver un término y otro. Es más, diría que hasta son contrapuestos. Me explico:

La caridad es un acto humano, un acto de voluntad que trata de amar a Dios sobre todas las cosas, y al prójimo como a nosotros mismos. Es lo opuesto a la envidia y a la animadversión. Es la limosna que se da, o auxilio que se presta a los necesitados. La actitud solidaria con el sufrimiento ajeno...NADA HAY, EN LA CARIDAD, DE JUSTICIA SOCIAL.

Porque mientras la caridad depende de la bondad humana de redimir a los pobres con lo de uno, de generosidad individual con los mendigos, la JUSTICIA SOCIAL es la necesidad de dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece. Es ejercer, desde el Estado, el Derecho, la razón y la equidad. Aquello que debe hacerse según derecho o razón, porque les corresponde a los ciudadanos, porque es una premisa de obligado cumplimiento,porque es lo justo y necesario, porque es -o debe ser -de ley.


La idea de justicia social está orientada a la creación de las condiciones necesarias para que se desarrolle una sociedad relativamente igualitaria en términos económicos. Comprende el conjunto de decisiones, normas y principios considerados razonables para garantizar condiciones de trabajo y de vida decentes para toda la población. Involucra también la concepción de un Estado activo, removiendo los obstáculos que impiden el desarrollo de relaciones en igualdad de condiciones.

En resumen, donde hace falta la caridad es porque FALTA LA JUSTICIA SOCIAL. Donde hay Justicia social sobra la caridad.

Frente a la CARIDAD, JUSTICIA SOCIAL. Frente a la mansedumbre, REVOLUCIÓN Y EXIGENCIA. Frente a la limosna y la misericordia de los piadosos, EQUIDAD, DIGNIDAD Y LUCHA.

12.2.10

Mi incondicional apoyo a un hombre honesto: José Antonio Martín Otín, 'Petón'

Ayer el diario "Público" publicó una carta de José Antonio Martín Otín, 'Petón', en respuesta a su injuriosa difamación por su presencia el día anterior en el Homenaje a los Caídos de la División Azul. Hoy recojo y hago mía aquí su causa y su defensa. Sólo quiero matizar una impresión mía, que infiero de lo que conozco de Petón y, así mismo, de lo que él mismo refiere en su carta a "Público": probablemente decir "soy falangista" hoy define poco, pues cada cual entiende el falangismo a su manera y "falangistas" se autodenominaron, también, los miembros del Partido Único durante el mandato de Franco. Lejos de identificar, confunde, no sólo por lo ahora mencionado, sino también porque las múltiples falanges que hoy día existen no coinciden ni en doctrina, ni en estrategia ni en programa ni, quizá lo más importante, en forma de sentir y ser. Supongo que esta es la base de que el propio Petón diga NO SER falangista.

En todo caso esta es mi reflexión, sólo mía, y no tiene porque ser la correcta. Sin embargo afirmo, si Petón, como el declara, estuvo "dos veces preso por el franquismo cuando aquello no era una broma, peleó contra ese "partido único en la dictadura" y hoy lo volvería a hacer. Creía entonces en la nacionalización de la banca, en la entrega de los medios de producción a los trabajadores y en la reforma agraria, y lo hacía siguiendo a José Antonio, al de verdad, no al que nos mostró el franquismo con la complicidad intencionada de la derecha y la izquierda. Y creía, y cree, en una España de todos, democrática, en paz y saludable convivencia. En la que cualquiera pueda cantar lo que le apetezca y contar lo que le de la gana, sin daño ni fanatismo" entonces Petón, a mi entender, es abiertamente falangista, joseantoniano y nacionalsindicalista. De los buenos. De los verdaderos. Desde aquí, amigo Petón, te envío un fuerte abrazo.

Extraído del Diario PÚBLICO

11/02/2010 14:18
Señor Director:

Su periódico tiene la deferencia de mencionar mi presencia en el homenaje a los Caídos de la División Azul. Efectivamente: allí estuve. Y seguiré estando cada año pues en ese monumento está enterrado mi padre, que fue a Rusia como Dionisio Ridruejo, Luis García Berlanga, Tomás Salvador y tantos otros jóvenes españoles.

Sí canté el Cara al Sol y lo haré cada año, esa tarde en La Almudena. Y si yo falto lo hará mi hermano, que seguramente tendrá que aprenderse la letra. En mi familia llamamos a eso honrar a nuestro padre. No me verá usted cantarlo en un acto político, no soy falangista. Allí estaban su redactor y su fotógrafa, que por cierto casi se estalapiza al subirse a un banco para dominar la panorámica, ahí sí le vino bien que yo anduviera cerca y con reflejos.

Puede matizar su periódico la noticia como lo ha hecho pero permítame que con todos los matices y sus sesgos esté en desacuerdo; aún más cuando relaciona mi presencia con los comentarios televisivos o radiofónicos, como si hubiera relación entre lo que yo cante y lo que yo cuente. Pero algo señor Director, no le voy a consentir a usted ni a nadie: escribe su diario que yo mostré mi "sentimiento franquista". Mejore la documentación y que sus redactores se molesten en leer antes de llegar a la mentira por desidia, frivolidad o interés, o las tres cosas juntas.

Yo estuve dos veces preso por el franquismo cuando aquello no era una broma, peleé contra ese "partido único en la dictadura" y hoy lo volvería a hacer. Creía entonces en la nacionalización de la banca, en la entrega de los medios de producción a los trabajadores y en la reforma agraria, y lo hacía siguiendo a José Antonio, al de verdad, no al que nos mostró el franquismo con la complicidad intencionada de la derecha y la izquierda. Y creía, y creo, en una España de todos, democrática, en paz y saludable convivencia. En la que cualquiera pueda cantar lo que le apetezca y contar lo que le de la gana, sin daño ni fanatismo.

Atentamente

José Antonio Martín Otín (Petón)

10.2.10

La coherencia como valor supremo: Dionisio Ridruejo

Ya solo en mi corazón
desiertamente he quedado;
el alma es como una nieve
extendida sobre el campo,
la tierra desaparece,
el cielo niega el espacio,
las cosas que me rodean
rechazan la luz del hábito.

¿De qué me sirven los ojos?
¿De qué el aroma sin rastro?
¿De qué la voz sin el nombre
que se despoja del labio?
El tiempo de mi esperanza
es como tiempo pasado.
Ya solo en mi corazón
desiertamente he quedado.

Dionisio Ridruejo
De los primeros auténticos "Camisas Viejas", fundadores de la Falange. Autor de un par de versos del "Cara al Sol". Responsable de propaganda durante la guerra civil. Combatiente, de a pie. Soldado, por imperativo moral, también en la División Azul. Todo lo tuvo y todo lo perdió. Por dignidad. Por Voluntad.

A su regreso del frente del Este, comenzó su batalla en el Oeste. En defensa del nacionalsindicalismo se enfrenta a La Falange...de Franco. Se lo dice a la cara, se lo expone de frente. Se lo da por escrito "confidencialmente".

Rompe, pues, con el régimen en los años cuarenta. Y abandona sus cargos, sin recibir prebendas. Ni parte en los Consejos de Administrar Empresas. Su empresa es elevada.

Es desterrado, en suma, como los buenos. Primero Ronda, San Cugat luego, en los cuarenta. No chupó de la teta.

Fue encarcelado, procesado y exiliado . Vivió pobremente, pero honesto. Con la conciencia limpia. Y consecuente. Publicó en Buenos Aires lo que "el cerrojo" no le dejó en España. Y se exilió en París, el de las grandes obras...

Fundó la Unión Social Demócrata Española, en el 74. Y murió antes que Franco. Como Unamuno, y Larra, y Quevedo, y Don Quijote, murió de agotamiento, de cansancio de alma, de asco y de pena. No mamó del sistema.
Aunque tarde, te ofrezco hoy mi homenaje.

9.2.10

Posición de UPyD frente al aborto



UPyD rechaza también que exista un "derecho al aborto", puesto que en realidad "se trata de una clara despenalización en ciertos plazos o supuestos"


"(...) la pena de muerte, el aborto, la tortura, la explotación, el racismo, la eutanasia activa, la discriminación por razones de creencia, género, condición u opción sexual, la violencia doméstica, la violencia sexual y determinadas formas de manipulación genética son conductas que atentan, en distinta medida, contra el derecho de las personas a una vida digna y deben ser definitivamente erradicadas de nuestra sociedad" (Declaración de principios de Falange Auténtica -www.falange-autentica.org-).