Se puede engañar a algunos todo el tiempo y a todos algún tiempo, pero no se puede engañar a todos todo el tiempo.
Abraham Lincoln

17.5.12

Ynestrillas sobre la manifestación del 25M: 'Es una marcha de reaccionarios, confidentes y chivatos'


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La polémica está servida. Si esta tarde caía como un trueno entre la plana mayor de los medios de comunicación nacionales el incesante rumor (confirmado pocas horas más tarde a través de la propia nota oficial de la Delegación de Gobierno de Madrid) de la inesperada prohibición decretada por el Ejecutivo Central sobre la manifestación de unidad patriota convocada por diversos sectores el próximo viernes 25 de Mayo en las calles de la capital [El Gobierno prohibe la manifestación patriota del 25 de Mayo], la redacción editorial de Mediterráneo Digital se marca una nueva primícia informativa para guardar en las hemerotecas dando un paso más allá y viajando hasta la capital argentina, Buenos Aires, para conocer directamente, de primera mano y en rigurosa exclusiva, la opinión del que fuera líder por antonomasia de la siempre demonizada extrema derecha española, el mayor tótem social desde la recordada Fuerza Nueva (FN) de Blas Piñar, el dirigente falangista Ricardo Sáenz de Ynestrillas, estandarte de las formaciones patriotas en nuestro país durante más de una década.
'No puedo animar ni animo a los verdaderos patriotas de corazón a participar'
'Si la administración ha prohibido esa manifestación, deduzco que los convocantes lo recurrirán y acudirán a la vía contencioso administrativa –nos confesaba esta misma tarde en conversación telefónica el político madrileño- y lo normal es que, en sede judicial, ganen su derecho a manifestarse. Porque la realidad es que, al margen de quien se manifieste, y el esperpento de frikismo reaccionario y casposo que tal convocatoria implique, tienen tanto derecho los organizadores del 'Día del orgullo friki' como los del 'Día del orgullo gay'.
Sáenz de Ynestrillas iba todavía más allá y, cuestionado directamente sobre la conveniencia o no y su posición personal respecto a la marcha de protesta de los movimientos patriotas apuntaba sin tapujos y para sorpresa de muchos que 'vistos quienes son los convocantes, no puedo animar ni animo a los verdaderos españoles y patriotas de corazón a participar'.
'Son la extrema derecha pura y dura, podrida, caduca, desleal y corrupta'
'La unidad de España que propugnan y reivindican 3 o 4 grupúsculos de reaccionarios de extrema derecha, infiltrados hasta los tuétanos de confidentes, chivatos, mafiosos, proxenetas y pederastas, es decir, la mayoría de los impostores que ya desenmascaré con mi último libro, 'La Reconquista del Estado', no corresponde en absoluto con el sentido y concepto de España que tenemos los verdaderos revolucionarios', señalaba el líder de la antigua Alianza por la Unidad Nacional.
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¿Y cuál es el concepto de España que propugna y por el que aboga un dirigente histórico como Ynestrillas, qué les diferencia del resto de siglas de lo que él señala como 'la extrema derecha'?'Para ellos, España es la coartada, la excusa para la represión, la imposición y la prohibición. Manejan el concepto chovinista y patriotero de 'La Patria' como forma de explotación y exclusión del extranjero, o incluso de sus mismos compatriotas de otras regiones. No conciben España como un proyecto global aglutinante de una suma de pueblos con el objetivo de aunar voluntades para la socialización de los medios de producción y las definitivas conquistas sociales que impliquen una nación formada por pueblos y por hombres libres. No me identifico con ellos: son extrema derecha pura y dura, podrida, caduca, desleal, corrupta, falsa, reaccionaria y represora: la auténtica confirmación del peor concepto posible de patria'. Ricardo Sáenz de Ynestrillas, una vez más, en estado puro.

EL QUE QUIERA... ¡¡¡PUEDE!!! ¿QUÉ TAL SI DEJAMOS DE ABURRIR? (del blog de Nacho Toledano)


16 Mayo 2012



El falangismo no es una ciencia hermética. Nuestros principios ideológicos no son arcanos reservados al conocimiento de un pequeño grupo de iniciados. El falangismo no es algo de difícil comprensión, ni se ajusta a planes divinos que sólo puedan ser interpretados por santones o sabios. Nada de eso. Por fortuna, los principios básicos del nacionalsindicalismo están al alcance de cualquier persona que -dotada de una inteligencia media- pretenda aproximarse a su conocimiento y estudio.

La sencillez de nuestros puntos políticos es una obviedad para muchos de nosotros. Al menos para casi todos. Los falangistas sabemos lo que somos y estamos orgullosos de serlo. Ese bendito orgullo que nos sigue manteniendo vivos a pesar –incluso.- de nosotros mismos. Por regla general, los falangistas sabemos definir nuestros postulados ideológicos y conocemos las razones de nuestra lucha. Faltaría más. Sin embargo, existe un pequeño grupo de profundos pensadoresempeñados –día sí y día también- en convencernos de todo lo contrario. La vieja idea de que los falangistas somos y seremos –siempre y en toda circunstancia- menores de edad, y por tanto incapaces de dar un solo paso sin la ayuda –y sabia dirección- de una minoría elegida y selecta. Un pequeño grupo de directores espiritualesque, capaces de adentrarse en las tinieblas de nuestra ignorancia, pueden señalarnos la ruta recta hacia la victoria. Algo así como unhermano mayor que ha conseguido adentrarse en los secretos misteriosos del falangismo y que intenta, aunque no sea sencillo, explicárnoslos.
En realidad, todas estas paridas vienen siempre de un sector falangista muy concreto: nuestra muy peculiar derechona. Un sector siempre interesado en hacer de nuestros clarísimos principios ideológicos algo oscuro y difícil. Ellos convierten nuestras sencillas creencias en una materia enrevesada que, sólo con una profundísima preparación, puede encararse de forma acertada. Lógicamente, esto es mentira, porque lo fácil es siempre fácil, por mucho que se envuelva en una cada vez más complicada hojarasca expresiva.
Este pequeño sector iluminado reabre periódicamente debates doctrinales no sólo provistos de una profunda carga ideológica, sino de un número casi ilimitado de folios escritos. El objetivo confesado de estos densísimos estudios políticos –además del de demostrar la gran valía del que los desarrolla- no es otro que el de la necesidad de deslindar el verdadero falangismo del que no lo es: alejarnos deldesviacionismo doctrinal y proclamar la Verdad –con mayúscula- del nacionalsindicalismo. De esta forma, podemos comprobar como, desde siempre, estamos dando vueltas a las mismas cosas y obteniendo las mismas conclusiones. Algo así como el Día de la Marmota pero con mucha más tabarra.
Cualquier observador avezado de estos debates podría dar –sin duda- un paso más en la búsqueda de su verdadera finalidad. Se trata simplemente de excluir al falangista que no sea de nuestra cuerda. En efecto... porque si nos erigimos en verdaderos y únicos intérpretes de nuestros referentes ideológicos nos estamos erigiendo –también y al mismo tiempo- en magistrados de un tribunal imaginario: el que decide quién es un buen falangista y quién no lo es. Más exactamente, el que decide quién es falangista y quién no lo es. Simple... ¿verdad? Pues en eso estamos todavía. En la exclusión del diferente y en la pontificación doctrinal sobre materias que, desde la década de los cuarenta del pasado siglo y hasta casi el día de hoy, han sido analizadas hasta la saciedad. Y la mayoría de las veces por mentes más lúcidas que las de nuestros peculiarísimos sabios contemporáneos. Yo he tenido el honor de ser anatemizado por esta curiosa banda deapostólicos chekistas. Eso que me llevo.
No obstante, tenemos que reconocer que les debemos mucho. Porque cómo si no –superando hoy la prima de riesgo los quinientos puntos, redefiniéndose el modelo bancario capitalista, llegando ya a la cifra de seis millones el número de desempleados y estando nuestra economía en una situación de inevitable caída libre- íbamos a poder ofrecer nuestra postura política a la opinión pública española. Gracias a estos infatigables filósofos azules, hoy el pueblo español sabe que Falange o es confesionalmente católica o no es nada, que no somos fascistas, que el falangismo es joseantoniano o no es falangismo y que, por descontado, la figura de Ramiro Ledesma Ramos no debe de ser tenida en cuenta a la hora de estructurar nuestros principios doctrinales. Gracias a ellos, el pueblo español puede tener todavía la esperanza en las soluciones que, desde el nacionalsindicalismo, somos capaces de ofrecerle.
Bromas aparte, muchos de nosotros creemos que esto no es tan difícil. Nuestros particulares integristas dicen que no es falangista todo el que quiere, sino el que puede. Yo creo que toda persona que quiera puede serlo. Afirmar lo contrario no sólo es una pedantería infumable, sino también una auténtica chorrada fruto de una vanidad sin límite y de una total falta de sentido del ridículo. Todos somos importantes y todos somos -a la vez- imprescindibles. Nuestros comentaristas, glosadores, pensadores y filósofos tienen su lugar inexcusable dentro de la Revolución. Eso es evidente. Se necesitan desarrollos doctrinales sólidos y fácilmente comprensibles. Lo que no puede ser admitido -bajo ninguna excusa o razón- es la utilización de estos trabajos doctrinales como elemento de exclusión. Como instrumento de confrontación de unos falangistas frente a otros. Quién asume y defiende nuestras ideas es falangista, y no necesita de homologación alguna por parte de un más que dudoso Comité de Sabios. Esa postura es terriblemente opuesta a ese mismo nacionalsindicalismo que dice -precisamente- defender.
Porque este maravilloso invento tiene unas bases sólidas y muy claras. Clarísimas a pesar de los empeños de estos evangelistas azules. Estas son las sencillas bases de nuestra Revolución.
Creemos que la persona es la base esencial de toda estructura política, y sobre ella debe girar nuestra propuesta. Persona concebida como ente material y como ser espiritual. El Hombre como portador devalores eternos, que son su libertad, su integridad y su dignidad. Esta consideración del ser humano da sentido a todos nuestros postulados e informa todo nuestra acción política.
Creemos en una participación política integral y plena. Formas de representación directa y representativa. El Sindicato y el Municipio como marcos de participación política. Cultura de la implicación ciudadana en los asuntos públicos. Constante participación democrática en la vida política, en contraposición al modelo partitocrático. No se trata de acercar el poder al pueblo. Se trata de repartirlo en sus diversos escalones.
Creemos en la unidad de España, entendida no como mera entidad territorial o administrativa, sino como proyecto futuro de convivencia. España concebida no sólo como una sucesión de hechos históricos pasados, sino como misión futura y unitaria. Municipios fuertes y soberanos y forma republicana de Estado. La unidad de España carece de sentido sino está acompañada de una acción revolucionaria que implante una efectiva Justicia Social. Unidad de España y Justicia Social son conceptos, de esta forma, inseparables.
Creemos en una sindicalización de la economía. Los trabajadores serán titulares de los medios de producción y se agruparán, en un primer escalón, en sindicatos de empresa, desde donde la gobiernan en régimen de autogestión. Los sindicatos de empresa correspondientes a una determinada rama de la producción se van agrupando dentro del sindicato de ese sector económico concreto. Creación de una Banca Sindical con entidades en cada rama de la producción que gestiona los fondos de los trabajadores sindicados y los reinvierte en mejoras sociales que afectan directamente a los mismos. Nacionalización de la energía y de las industrias esenciales. Programa revolucionario en el campo español. La Tierra y la Empresa para quien la trabaja.
Creemos que esta lucha nacional determina una forma de ser. Nuestra Revolución debe traer un rearme moral y una prevalencia del espíritu frente a la materia. Somos herederos de una historia repleta de luces y de sombras. Siempre contradictorios, pero también –tal vez por ello- siempre grandes. Ejemplos de lucha y de martirio, pero también de desvergüenza, inoperancia y medro fácil. Proclamaciones deHermandad al tiempo de disputas cainitas y de enfrentamientos internos sin piedad. Hemos apoyado una Dictadura, pero también nos hemos opuesto a ella. Los valores morales del nacionalsindicalismoconstantemente oscurecidos por conductas y actuaciones personales de difícil catalogación dentro de unas relaciones sociales normales y ordenadas. Esa tensión constante entre lo que somos de verdad y entre lo que queremos ser nos hace únicos. Singularidad que, en sí misma, nos aleja de cualquier idea de interpretación única y unilateral.
El que crea en todo esto es falangista. Así de fácil.
No creáis en aquellos que os ponen el marchamo desde fuera. Son unos coñazos que no sólo nos aburren, sino que también nos dividen. Nadie tiene que daros credenciales para algo que, en definitiva, está sólo dentro de todos y cada uno de nosotros. Creer en nuestros principios políticos nos abre la puerta de esta casa. Porque lo difícil no es ser falangista, sino serlo cada vez mejor. Cumplir con el nivel de autoexigencia que implica serlo. Emprender –pese a todo- este camino de superación personal y de humildad que es muy difícil culminar. Esa forma de ser que debería empujarnos a ser un poquito mejores cada día: evitando conductas excluyentes y abriendo puertas en vez de cerrándolas. Por eso... ni caso y adelante Camaradas.

3.5.12

El libro de Ynestrillas podría ser retirado del mercado por orden judicial


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roberto-ynestrillas
Jose Luis Roberto, presidente y fundador de España 2000, abogado de profesión, dueño de la empresa valenciana Levantina de Seguridad y secretario general técnico de ANELA, Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne, hasta enero de 2011, interpuso una querella contra Ricardo Sáenz de Ynestrillas y la Editorial Sepha por la presunta comisión de un delito de injurias graves con publicidad y un delito de calumnias por la publicación del polémico libro, La reconquista del Estado.
En La Reconquista del Estado (Noviembre de 2010), el autor dedica algunas páginas a supuestas actividades relacionadas con la prostitución de destacados dirigentes de la extrema derecha.
Este debate no es nuevo en los ensayos de investigación. Quizá el libro de mayor repercusión sobre este tema fue El año que trafiqué con mujeres, de Antonio Salas (autor también de Diario de un skin), donde algunos personajes son coincidentes con los que trata Sáenz de Ynestrillas en la segunda parte de su obra "Extrema derecha, falanges y otros fraudes".
Esta es la primera vez que alguien desde dentro del mundo social-patriota, y sin haber renegado de sus ideas, denuncia algunas mafias que se esconden desde formaciones políticas de este signo.
La influencia que Sáenz de Ynestrillas pueda tener sobre los jóvenes de este espectro ideológico es indudablemente mucho mayor que la que tiene Antonio Salas, y el daño para estos supuestos negocios sería mayor con la lectura de una de las obras más polémicas de los últimos tiempos.
En la querella presentada se piden 15.000 euros en concepto de indemnización por daños y perjuicios, pero de ganar el juicio el querellante, el libro muy probablemente sería retirado.
El 16 de mayo el juez del Juzgado de Instrucción nº 4 de Málaga tomará declaración a Gonzalo Sichar Moreno, en calidad de responsable civil de su publicación, como director de Sepha.
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La Reconquista del Estado. Pide AQUÍ los ejemplares de una edición que podría ser retirada

El Coronel Martínez Inglés, denunciado por injurias al Rey, ahora cita a declarar como testigos a Tejero, Alfonso Armada y Bárbara

Elcoronel, en una manifestación por la paz
El ex coronel del Ejército, historiador y articulista de VMPress, Amadeo Martínez Inglés ha remitido un escrito dirigido al Juez del Juzgado Central de Instrucción número 002 de la Audiencia Nacional en el que rebate, punto por punto, la implicación como imputado en un presunto delito contra la corona por su artículo “¿Por qué te callas?” publicado en numerosos medios digitales y que tuvo una gran difusión. En este escrito solicita sean llamados a declarar como testigos la actriz Bárbara Rey, el ex teniente coronel Tejero y el ex general Alfonso Armada, entre otras personas que poseen amplios conocimientos sobre los presuntos delitos cometidos por el rey Juan Carlos I. Por su interés, reproducimos el escrito de Martínez Inglés al juzgado.

AL ILMO MAGISTRADO-JUEZ DEL JUZGADO CENTRAL DE INSTRUCCIÓN NÚMERO DOS DE LA AUDIENCIA NACIONAL
Don Amadeo Martínez Inglés, coronel del Ejército diplomado de Estado Mayor, escritor e historiador militar, se dirige a VS en relación con la cédula de citación recibida en su domicilio con fecha 23-03-2012 en base a las diligencias previas que, en providencia de 21.03.12, ha abierto ese Juzgado por un presunto delito CONTRA LA CORONA, exponiéndole las siguientes consideraciones:
PRIMERA.- Como coronel de Estado Mayor, historiador militar y profesor de esta última materia en la Escuela de Estado Mayor del Ejército español me he dedicado durante más de treinta años, concretamente desde mediados de los años ochenta del pasado siglo, a estudiar e investigar la vida del actual rey de España Juan Carlos I tanto en su ámbito personal como en el público e institucional.
SEGUNDA.- Como consecuencia de esas investigaciones y estudios profesionales pronto llegarían a mi conocimiento abundantes indicios racionales de la comisión por parte del monarca español de variados presuntos delitos tales como (por orden cronológico): “homicidio imprudente” o “fratricidio premeditado” (esta disyuntiva nunca la han dilucidado los jueces que deberían haberlo hecho); “alta traición a la nación española”, al haber pactado en secreto en noviembre de 1975 con el Departamento de Estado norteamericano la entrega unilateral a Marruecos y Mauritania de la antigua provincia española del Sahara Occidental; “cobardía ante el enemigo”, al retirar en esa fecha de manera humillante y sin combatir las fuerzas militares españolas de ese territorio ostentando la Jefatura Suprema de las FAS; “genocidio de la antigua población del Sahara español en grado de colaborador necesario” (más de tres mil víctimas) al haberla entregado al rey alauí Hassan II totalmente indefensa; “golpismo de Estado”, al haber autorizado a sus militares cortesanos (Armada y Milans del Bosch) la planificación, preparación y ejecución de la maniobra político-militar desarrollada en España la tarde/noche del 23 de febrero de 1981, conocida popularmente como “la intentona involucionista del 23-F”; “terrorismo de Estado”, al tener previo conocimiento, como comandante en jefe de las FAS, de la guerra sucia que preparaban los servicios secretos militares y de la seguridad del Estado contra ETA (GAL) y no haber impedido su puesta en marcha; “malversación de caudales públicos” de los denominados “fondos reservados” adscritos a Defensa, presidencia del Gobierno e Interior, al conocer y no desautorizar el pago a determinada vedette del espectáculo español por las prestaciones sexuales que le había realizado durante más de quince años y que ella, en 1996, amenazaba con hacerlas públicas a través de documentos audiovisuales de su propiedad; “corrupción generalizada”, al recibir durante décadas regalos multimillonarios procedentes tanto del exterior como de la propia España: yates, fincas de recreo, petrodólares en forma de créditos a fondo perdido…etc, etc; “enriquecimiento ilícito” como consecuencia de todo lo anterior y de oscuros negocios de todo tipo que en los últimos años han trascendido a la opinión pública española a través de libros y documentos nunca desmentidos oficialmente hasta convertir a su familia en una de las mayores fortunas del mundo (la 134, con 1790 millones de euros en su haber).
TERCERA.- Como consecuencia de todo lo anterior, señor magistrado juez del Juzgado Central número 002 de la AN, el 23 de septiembre de 2005, y ante la incompetencia constitucional que presentan los tribunales españoles (y de todo el mundo) para juzgar los presuntos delitos cometidos por el actual rey de España, Juan Carlos I, envié al presidente del Congreso de los Diputados un exhaustivo informe (40 páginas) sobre las muy claras y decisivas responsabilidades del monarca en la ya señalada “intentona involucionista del 23-F”, solicitándole la creación de una Comisión parlamentaria que depurara esas presuntas responsabilidades tanto en el terreno personal como en el histórico e institucional. Posteriormente, el 25 de enero de 2006, remití el citado informe al presidente del Gobierno de la nación, al del Senado y a los de las más altas instituciones del Estado: Consejo de Estado, Tribunal Constitucional, Consejo General del Poder judicial…etc, etc.
Asimismo, en años posteriores (12 de febrero de 2007, 4 de abril de 2008, 8 de octubre de 2008 y 13 de diciembre de 2011) seguí enviando al Congreso de los Diputados periódicos y detallados informes que he ido extendiendo y ampliando a la totalidad de los presuntos delitos cometidos por el actual jefe del Estado español. Del remitido con fecha 4 de abril de 2008, y con casi un año de retraso, recibí acuse de recibo por parte de la Cámara Baja del Parlamento español comunicándome que había sido trasladado a la Comisión de Peticiones de la misma para su oportuno “estudio y tramitación”.
CUARTA.- El 8 de septiembre de 2008, y en relación con el “homicidio imprudente” (así lo admitió en su día su noble autor y su familia) o “flagrante asesinato” (eso deberían haberlo ya dilucidado los jueces portugueses o los militares españoles, ya que en marzo de 1956 “el caballero cadete Juanito” era un profesional de las FAS españolas) cometido por el actual rey de España Juan Carlos I a las 20,30 horas del día 29 de marzo de 1956 en la finca denominada “Villa Giralda” de Estoril (Portugal), me permití enviar al Fiscal General de Portugal (Procurador-Geral da República) un prolijo estudio profesional (sin duda el único estudio balístico que existe en relación con este caso) sobre las condiciones y las circunstancias en las que se desarrolló el supuesto accidente familiar que le costó la vida al infante Alfonso de Borbón a manos de su hermano mayor Juan Carlos, solicitándole la apertura de una investigación judicial al respecto. El Fiscal General del Estado portugués admitió a trámite el informe y prometió “que o caso vai ser analisado”. A los pocos días, por presiones del Gobierno español según medios portugueses, me comunicó su archivo debido al tiempo transcurrido y a la complejidad de abrir en esos momentos un caso judicial tan delicado.
 QUINTA.- Pues bien, señor magistrado de la Audiencia Nacional, cuando este historiador militar que se dirige a VS a través de las presentes líneas creía que, tras la admisión a trámite de sus reiteradas denuncias contra el todavía rey Juan Carlos I por parte del Congreso de los Diputados, iba por fin a poder exponerlas con todo lujo de detalles ante los señores diputados de la Cámara Baja, resulta que lo que recibe (a horas intempestivas y a través de una patrulla de la policía municipal que no se recata en mostrar a los vecinos todo su poder institucional e intimidatorio, seguramente para asustar al coronel que suscribe ¡qué risa!) es una cutre cédula de citación (una muy mala fotocopia torcida, casi ilegible y con abundantes errores que pone en evidencia la miseria y postración en la que se debate hoy en día la justicia española) para que acuda el 16 de abril, a las 10,30 horas, al digno Juzgado del que VS es titular a fin de declarar como imputado en un presunto delito CONTRA LA CORONA ¡Toma ya! ¡Aquí tenemos otra vez la España cañí! ¡El historiador/mensajero a los tribunales por haber osado meterse con el supremo y divino rey de los españoles (de algunos españoles, cada vez menos)! Y para más inri ¡para eso vivimos en un Estado democrático y de derecho! por un artículo publicado en la prensa digital (en la otra, en los medios de comunicación tradicionales del Estado, le tienen censurado desde hace años para que no dañe la impoluta imagen del rey sin par que nos puso el dictador Franco) sustentado, además, sobre la base de su libertad de expresión y de décadas de estudios, investigaciones y denuncias que ha puesto a disposición, una y otra vez, de las más altas instituciones del Estado.
SEXTA.- Mi, al parecer, demoníaco artículo, señor Juez, dejando de lado el estilo duro, bronco, intempestivo y, seguramente, impertinente, en el que ha podido ser redactado (cada escritor escribe como quiere ¡faltaría más! en un país libre, democrático y de derecho) solo refleja la verdad, una verdad a la que este escritor ha tratado de llegar con su esfuerzo y dedicación durante más de treinta años. Y que, repito una vez más, desde al año 1994 ha puesto numerosas veces, mucho antes de que este artículo “Por qué te callas” viera la luz digital, a disposición del pueblo español en general y de las más altas instituciones del Estado (Las Cortes y el Gobierno de la nación) en particular.
Entrando en un apresurado análisis de autor debo decirle señor magistrado del JUCINAN 002 (perdone, señoría, pero es que los militares de Estado Mayor somos muy amigos de las siglas, seguramente porque en la guerra el enemigo nunca nos da el tiempo suficiente para escribir en román paladino todo lo que quisiéramos), por si no se ha leído despacio mi artículo que me temo que no dada la cédula de citación que ha tenido a bien enviarme, que éste presenta tres núcleos o almendras literarias bien diferenciadas:
1ª).- Un ataque, reconozco que inmisericorde y duro pero veraz y ajustado históricamente, contra la dinastía borbónica, de cuya muy baja catadura moral, profesional y social pocas personas en este país tienen dudas. ¿O acaso Felipe V no fue un loco y egoísta que para ceñir la corona española sumió a este país en una guerra cruel y despiadada que provocó miles de muertos y la perdida sensible de territorios patrios? ¿Y Fernando VII no fue un traidor de tamaño natural, un gran felón como, afortunadamente, reconoce la historia de España? ¿E Isabel II no tuvo bastante de ninfómana o meretriz regia, como propaló su propio pueblo? ¿Y su esposo oficial, Francisco de Asís de Borbón, alias el “Paquita” y “el Puntillas”, no fue toda su vida marital un cabrón consentido? ¿Y el nefasto rey Carlos IV, un cobarde y un traidor a su patria? ¿Y Alfonso XIII, el abuelo del actual titular de la dinastía, un putero de las noches madrileñas y un borracho perpetuo? ¿Y el conde de Barcelona, padre del Juan Carlos I al que le soltó aquella frase lapidaria de “Júrame que no lo has hecho a propósito” cuando lo encontró sobre el cadáver de su hermano Alfonso la tarde del fatídico 29 de marzo de 1956, no se pasó media vida a bordo de su yate trasegando ginebra a espuertas? Y el rey actual, que primero mata a su hermano, traiciona a su padre y besa el culo a Franco para conseguir ceñir la corona de España y después abandona a Adolfo Suárez a manos de los militares y borbonea con éstos para mantener como fuera su estatus regio ¿ha hecho algo aparte de preparar golpes de Estado, fornicar a destajo a cargo de los fondos reservados, navegar en el Fortuna y en el Bribón, cazar osos (borrachos o con tasa de alcoholemia legal), esquiar en Baqueira Beret, pasarse los veranos a cuerpo de rey en Marivent y labrarse un afortuna apañadita?
2ª).- Una revista rápida y fugaz de los presuntos delitos cometidos por el rey Juan Carlos I, antes y después de subir al trono. Que, como ya le he expuesto, los he denunciado repetidas veces durante los últimos ocho años a las más altas instituciones del Estado y que no es cuestión de volver a repetir.
3ª).- Una clara y nueva acusación contra el monarca español por su actuación en el “caso Urdangarín” puesto que, conociendo desde el año 2006 (la misma Casa Real lo ha admitido) los oscuros manejos (presuntos delitos) de su famoso yerno, se calló (por eso titulé mi artículo” ¿Por qué te callas?). Señor Juez, usted seguramente sabe de esto más que yo, que para eso es un señor magistrado de la Audiencia Nacional (antes TOP), pero esta actuación de nuestro amado rey en defensa de su familia (¿de su corona, tal vez?) podría ser constitutiva de un nuevo presunto delito de encubrimiento. ¿O no?
Barbara Rey, Miss España 1970

SÉPTIMA.- De todo lo anterior se desprende, señor magistrado, que mi artículo titulado “¿Por qué te callas?” de delictivo no tiene nada de nada. Es un trabajo serio y profesional, aunque duro en las formas, que recoge una vez más y de forma un tanto airada (los tiempos no están para genuflexiones versallescas) lo que vengo diciendo desde hace años en multitud de libros, artículos y conferencias. Además, su señoría conoce mucho mejor que este antiguo uniformado, la “Exceptio veritatis”, el escudo jurídico que protege la verdad del ataque inmisericorde de los poderosos e impide que pueda ser considerada un delito. Sea quien sea el autor de los hechos denunciados.
Y por otra parte ¿qué es eso de un delito CONTRA LA CORONA? Yo, personalmente, demócrata, progresista y republicano hasta la médula, no reconozco corona alguna. Ni española ni de ningún otro confín del mundo. En un Estado moderno, democrático y de derecho, todos los ciudadanos debemos tener los mismos derechos y ser iguales ante la ley. Sin privilegios de ninguna clase, como por otra parte santifica la muy mejorable constitución del 78. En España ya ha habido movimientos políticos y sociales para erradicar de nuestro ordenamiento jurídico estos anómalos y extemporáneos delitos contra la corona. Pero de momento siguen ahí esperando el momento propicio para defenestrarlos. Por cierto ¿Por qué no existen en nuestras leyes delitos similares contra la presidencia del Gobierno, contra el ministerio de industria o contra el defensor del pueblo, por referirme solo a algunas de nuestras muy numerosas instituciones democráticas? Todas las personas que representan al pueblo soberano (bien es verdad que el rey actual solo representa al dictador Franco, que fue quien lo puso en la jefatura del Estado con arreglo a su particular derecho testicular) pueden (y deben) ser objeto de crítica por parte de los ciudadanos (que no súbditos). Así que dejémonos, de una vez, de delitos “contra la corona”, señor magistrado. Por cierto, y perdone por la pequeña insolencia de la pregunta: ¿El señor Urdangarín, forma parte o no de la corona española contra la que yo, presuntamente, he delinquido? Porque, vamos, tendría bemoles la cosa…
OCTAVA.- Y ya para terminar este largo escrito, señor magistrado-juez del JUCINAN 002, me permito significarle que así como su señoría, debido a su cargo, ostenta ese preeminente tratamiento de VS, el coronel, escritor e historiador que suscribe, debido fundamentalmente a su empleo en el Ejército español y a las múltiples condecoraciones que posee, algunas de ellas con categoría de gran cruz o placa, tiene también derecho al tratamiento de VE (excelentísimo señor), circunstancia ésta que le refiero sin un ápice de personal vanidad, muy dormida después de más de cincuenta años de luchar en este mundo cruel, pero con toda mi determinación de que sea respetado. Y mucho más después de la clamorosa falta de respeto por su parte al enviarme una cédula de citación que no es de recibo, propia más bien de Somalia o de cualquier otro país tercermundista.
Y es que ese tratamiento y el empleo de coronel del Ejército español que poseo, señor magistrado, no llegaron a mí a través de una rifa. Ya en 1958 y con un poco más de 20 años de edad (cuando su señoría, con todos los respetos, seguramente se meaba todavía en sus pantalones) tuve que jugarme decenas de veces la vida luchando por defender este país de las huestes de Hassan II, que habían invadido la “provincia española” de Ifni, realizando misiones cuasi suicidas tras las líneas enemigas al frente de un puñado de soldados voluntarios de elite. Sin vanidad alguna, debo decírselo de nuevo, fui propuesto para la medalla al mérito militar y en mi hoja de servicios se reconoció mi valor en acción de guerra.
Después, y a lo largo de casi cuarenta años, seguí arrostrando los claros peligros de mi profesión, tanto en unidades paracaidistas como en las nómadas del desierto del Sahara. He estudiado años y años sin parar estando en posesión de tres diplomas de Estado Mayor (uno de ellos extranjero) y de prácticamente todos los diplomas de especialización de mi Ejército. Y, buscando siempre “los puestos de mayor riesgo y fatiga” como recomiendan los reglamentos militares españoles, hasta pedí dos veces ir voluntario al país vasco (cuando muy pocos compañeros lo hacían) donde, vestido con el uniforme de coronel, en un coche negro sin blindar y con matrícula ET, sin escoltas de ninguna clase (esas escoltas que sus señorías de los altos tribunales de justicia reclaman ahora con insistencia a un Gobierno cicatero que amenaza con quitárselas) tuve que atravesar centenares de veces las peligrosas calles de las ciudades vascas a solas con mi entrepierna y con un pequeño revólver en la mano derecha, bajo mi portafolios, listo para escupir plomo.
Así durante años, sin quejarme lo más mínimo (mi profesión no me lo permitía) no sabiendo nunca, cuando cada mañana cogía el vehículo, si regresaría a mi despacho en el mismo o en otro, negro también, pero con una corona en el cristal trasero. Como le ocurriría finalmente a otro compañero mío, el único con categoría de coronel destinado en la misma ciudad que yo que, curiosamente, se desplazaba siempre de paisano y en coche camuflado y que murió ametrallado en un semáforo.
Años después, por luchar por unas Fuerzas Armadas más modernas y profesionales, los generales franquistas ¡ojo, de 1990! me señalaron la puerta de la que había sido mi carrera (después de cinco meses en una prisión militar) y tuve que reciclarme a escritor e historiador.
Así que figúrese, señor magistrado, y por eso le he contado una parte sustantiva de mi vida profesional, la preocupación o la angustia vital (la palabra “miedo” no la puede ni siquiera nombrar un militar, como les ocurre a ustedes los jueces con la de “prevaricación”) que ha podido generar en mi alma de soldado su cutre cédula de citación para que acuda a su Juzgado a declarar por un presunto delito contra la corona. Es que desde ese fatídico día vivo sin vivir en mí o, como diría el señor Rajoy, envuelto permanentemente en un lío emocional. Pero no se preocupe, señoría, que voy a ir. Sí, sí, voy a ir (si hay que ir se va…según el humorista Mota) pero no para perder ni un solo segundo de mi tiempo hablando de ese presunto delito que al parecer he cometido contra la panda sociofamiliar que habita en La Zarzuela sino para hablar, si VS quiere, de los presuntos delitos del rey Juan Carlos que es, en definitiva, el presunto delincuente y no yo. Para lo cual, obviamente, tendrá VS que leerse y estudiarse (si no es imposible que nos entendamos) todos los libros, artículos y documentos que he parido (con perdón) durante los últimos veinte años.
Y nada más, señor magistrado-juez del JUCINAN 002. En anexo aparte le señalo los libros y documentos que es preciso se lea previamente para la buena marcha de la futura entrevista así como los documentos de diferentes instituciones del Estado que ese Juzgado debería interesar de los organismos competentes para la buena marcha de las diligencias previas que acaba de emprender, instadas todavía no sé por quien. También le relaciono la lista de personas que, a mi juicio, deberían aportar testimonio en calidad de testigos.
Firmo el presente documento en Alcalá de Henares a 9 de abril de 2012